‘Hacer más eficiente’: el error lingüístico que corrompe la administración
La Fundación del Español Urgente (FundéuRAE) ha lanzado una dura advertencia: la expresión ‘hacer más eficiente’ es la forma predominante – y, francamente, incorrecta – de referirse a la optimización en ámbitos como la administración y la economía. Un error que, según sus expertos, debería ser corregido urgentemente.

Un verbo que se desvía: ‘eficientar’ ante ‘hacer más eficiente’
El debate no es nuevo. Los verbos ‘eficientar’ y ‘eficientizar’ son, en teoría, válidos, como lo señala el ‘Diccionario panhispánico de dudas’. Sin embargo, la fórmula tradicional – ‘hacer más eficiente’ – se mantiene como la opción preferida, y la correcta. Es una cuestión de claridad, de evitar la ambigüedad que introduce el uso de verbos derivados del adjetivo ‘eficiente’. La precisión, en estos contextos, es un imperativo, no una mera cuestión estética.
Ejemplos concretos la ilustran: la optimización de procesos judiciales, la estrategia para mejorar la eficiencia empresarial, o la garantía de que los servicios se estén optimizando. La repetición de ‘eficientar’ y ‘eficientizar’ en estos ejemplos no solo es redundante, sino que introduce una confusión innecesaria. Es una práctica lingüística que, aunque aceptada en algunos países como México o República Dominicana, no se ajusta a la norma culta del español.
La Fundación, que promueve el buen uso del idioma en los medios, insiste: “Es un instrumento para hacer más eficiente la impartición de justicia”, “La estrategia ha hecho más eficientes los procesos de la empresa” y “Asegura que estén haciendo más eficientes los servicios”. Estas frases, redactadas con la fórmula correcta, transmiten un mensaje más directo y preciso. La concisión, en el periodismo, es una virtud que no debe ser sacrificada en aras de la formalidad.
En definitiva, la clave reside en la simplicidad. ‘Hacer más eficiente’ es la forma más clara, la más accesible para el lector. Y eso, en última instancia, es lo que realmente importa: que el mensaje se transmita con la mayor eficacia posible. La FundéuRAE, con su labor de vigilancia lingüística, nos recuerda que el lenguaje es una herramienta poderosa, y que su uso correcto es fundamental para una comunicación efectiva. Un error gramatical, a veces, puede tener consecuencias inesperadas.
La Fundación no rechaza, per se, el uso de ‘eficientar’ y ‘eficientizar’, pero sí advierte sobre la preponderancia de la fórmula ‘hacer más eficiente’. Si se opta por estos verbos, no requieren comillas ni cursiva, lo cual, aunque técnicamente correcto, no añade valor a la comunicación. El adjetivo ‘eficiente’, por su parte, debe concordar en género y número con aquello a lo que se refiere, como se evidencia en la frase incorrecta “La estrategia ha hecho más eficiente los procesos de la empresa”. Un detalle aparentemente menor, pero que revela la importancia de la precisión en el uso del lenguaje.
