‘Hacer más eficiente’: la palabra que te está costando dinero
La Agencia EFE y la RAE han lanzado una alerta: la expresión ‘hacer más eficiente’ es la forma predominante –y, francamente, la menos elegante– de referirse a la optimización en ámbitos como la administración y la economía. Es una tendencia preocupante que, según el ‘Diccionario Panhispánico de Dudas’, amenaza con eclipsar las alternativas correctas.

Un error lingüístico que se propaga
Si bien ‘eficientar’ y ‘eficientizar’ son verbos válidos, y ‘eficiente’ un adjetivo perfectamente aceptable, la fórmula ‘hacer más eficiente’ se ha arraigado en el lenguaje cotidiano, especialmente en los informes oficiales. Es un comodín lingüístico que, aunque comprensible, carece de precisión y, en el fondo, es un indicativo de una falta de rigor.
Ejemplos abundan: desde la ‘eficientación’ de la impartición de justicia –un concepto desfasado, debo añadir– hasta la ‘eficiencia’ de procesos empresariales, pasando por la ‘efectividad’ de las gestiones públicas. La repetición de esta construcción, aunque no incorrecta en sí misma, genera un efecto de vacuidad léxica.
El ‘Diccionario’ señala que ‘eficientar’ tiene presencia en México y Centroamérica, y ‘eficientizar’ en varios países, con una fuerte tradición en la República Dominicana. Pero, señalo yo, no hay que caer en la tentación de usar estas variantes si se cuenta con la herramienta correcta: ‘hacer más eficiente’.
La FundéuRAE, que se dedica a defender la buena escritura en los medios, insta a los periodistas y comunicadores a optar por la fórmula tradicional. No se trata de una mera cuestión de formalismos, sino de un reflejo de la claridad y la precisión que debe caracterizar el lenguaje profesional. Y, seamos sinceros, ¿quién necesita más explicaciones?
En definitiva, la próxima vez que te encuentres ante la necesidad de describir una mejora, recuerda: ‘hacer más eficiente’ es la opción más segura, más elegante y, en última instancia, la más inteligente. Es hora de abandonar el comodín y abrazar la precisión.
