22 Millones de empleados: ¿celebración o parche?
El Gobierno se deshace en felicitaciones, pero la cifra de 22 millones de ocupados en marzo, anunciada con pompa y una camiseta de la selección, deja un regusto agridulce. ¿Es un logro sólido o un espejismo maquillado por la temporalidad y la precariedad laboral?

El ejecutivo alardea de récords, pero ¿qué tipo de empleo?
Pedro Sánchez, con una estrategia de comunicación que roza lo aparatoso – la camiseta con el número 22 a la espalda, un guiño evidente a la cifra – ha avanzado los datos que el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones publicará mañana. La cifra, sin duda, es llamativa, pero la euforia debe atemperarse con un análisis más profundo. ¿Cuántos de esos 22 millones disfrutan de contratos indefinidos? ¿Cuántos se ven obligados a aceptar trabajos a tiempo parcial por imposibilidad de encontrar una opción mejor? La realidad, como suele ser habitual, se esconde entre los datos.
La cifra habla por sí sola: 22 millones. Pero lo que nadie cuenta es el porcentaje de empleos a tiempo parcial involuntario, la proliferación de falsos autónomos o la precariedad salarial que afecta a gran parte de la población activa. La tasa de paro, aunque ha descendido, sigue siendo superior a la media europea, y la calidad del empleo, en muchos casos, deja mucho que desear.
EuropaPress, como suele ser, ha recogido la noticia, pero es necesario ir más allá del comunicado oficial del Gobierno. La recuperación económica, impulsada en gran medida por el turismo, ha generado empleo, sí, pero de una calidad cuestionable. La política económica, en definitiva, debe enfocarse en crear empleos de calidad, con salarios dignos y condiciones laborales justas, más allá de la mera acumulación de cifras.
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