Aceite de oliva: la incertidumbre climática golpea precios y producción

El mercado del aceite de oliva español, vital para miles de agricultores y un pilar de nuestra economía, se enfrenta a una nueva ola de incertidumbre. Los precios, que fluctúan según las fuentes consultadas, reflejan la tensión que genera un 2025 marcado por las sequías y las condiciones climáticas extremas, poniendo en jaque las perspectivas para la campaña 2025/2026.

El valor actual: un mosaico de cifras

Según datos recopilados de Infaoliva, las Almazaras Federadas de Córdoba y la Junta de Andalucía, el precio del aceite de oliva virgen oscila entre los 3,6 €/kg y los 3,65 €/kg, mientras que el virgen extra se sitúa entre los 4,067 €/kg y los 4,41 €/kg. El aceite lampante se mantiene en torno a los 3,375 €/kg – 3,36 €/kg. Estas divergencias, lejos de ser un mero detalle estadístico, son un barómetro de la complejidad del mercado y las diferentes valoraciones según la procedencia y la calidad del aceite.

La relevancia del aceite de oliva para España es innegable. Representa el tercer producto agroalimentario más exportado, con un peso significativo en nuestra balanza comercial. El MAPA confirma que la producción española acapara el 70% de la producción de la Unión Europea y el 45% a nivel global. Más de 350.000 agricultores dependen directamente de este cultivo, generando una cadena de valor que se extiende a más de 15.000 empleos y unos 32 millones de jornales anuales.

Un 2025 desafiante: el clima en el punto de mira

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Pero no todo son buenas noticias. El año 2025 ha resultado particularmente adverso para los productores, con sequías prolongadas y eventos meteorológicos extremos que han impactado negativamente en la cosecha. Olive Oil Times, la prestigiosa revista especializada, estima que la producción total en los principales países productores – España, Grecia, Italia, Portugal, Túnez y Turquía – podría situarse en torno a los 2,65 millones de toneladas métricas, una cifra inferior a la de la campaña anterior (2,94 millones de toneladas) aunque superior a la media quinquenal.

El MAPA, a pesar de las lluvias y temperaturas suaves de primavera, no descarta una cosecha “cuantiosa” y ha sometido a consulta pública un proyecto de norma de comercialización para evitar la venta por debajo de costes, una medida que podría activarse si se confirman las estimaciones de producción elevadas. El debate ahora se centra en si esta norma será suficiente para proteger a los agricultores y garantizar la estabilidad del mercado.

El olivar, con 2,75 millones de hectáreas dedicadas a su cultivo, se extiende por 15 de las 17 comunidades autónomas, siendo Andalucía, con 1,67 millones de hectáreas, la región productora por excelencia, concentrando un 37% del total nacional en su emblemático “mar de olivos” jienense. La apuesta por la Producción Integrada y la Agricultura Ecológica, con 477.606 y 217.864 hectáreas respectivamente, refleja un compromiso creciente con la sostenibilidad y la calidad.

Los datos son claros: el aceite de oliva no es solo un producto, es un motor económico y social que vertebra el medio rural español. La incertidumbre climática y la volatilidad de los precios exigen una respuesta estratégica y coordinada, que equilibre la protección de los productores con la garantía de un suministro estable y a precios razonables para los consumidores.