Afganistán y pakistán: inundaciones devastadoras dejan más de 140 muertos
Las lluvias torrenciales han golpeado con brutalidad afganistán y Pakistán, dejando a su paso un reguero de muerte y destrucción. Al menos 144 personas han perdido la vida en ambos países, y las autoridades temen que la cifra se eleve a medida que las inundaciones persisten y se dificulta el acceso a las zonas afectadas.
La tragedia en afganistán: 20 provincias en estado de emergencia
La Autoridad Nacional de Desastres de afganistán, bajo control talibán, reporta 99 fallecidos y 104 heridos. Pero la cifra es solo la punta del iceberg: 20 de las 34 provincias del país se encuentran sumidas en una emergencia. La devastación es inmensa: más de 3.600 viviendas reducidas a escombros y 2.300 hectáreas de tierras de cultivo arrasadas. La cifra de 337 kilómetros de carreteras destruidas complica, además, los esfuerzos de rescate y la distribución de ayuda humanitaria. En las últimas 24 horas, once personas han muerto y otras once han resultado heridas en diversas provincias, incluyendo Kabul y Kandahar, intensificando el drama.
Lo que nadie cuenta son las miles de familias sin hogar, sin acceso a agua potable, alimentos ni atención médica. El terremoto del viernes, que ya se cobró la vida de al menos nueve personas, ha exacerbado una situación humanitaria ya de por sí precaria.

Pakistán: niños entre las víctimas y alerta por nuevas lluvias
En Pakistán, la provincia de Jáiber Pajtunjua, fronteriza con afganistán, ha sido igualmente duramente golpeada. Al menos 45 personas han fallecido, y 105 resultan heridas. Un dato escalofriante: 23 de las víctimas son menores de edad. La mayoría de las muertes se atribuyen al colapso de techos y muros, una vulnerabilidad estructural agravada por las intensas lluvias. La Autoridad Provincial de Gestión de Desastres ha contabilizado 442 viviendas dañadas, de las cuales 60 han sido completamente destruidas.
Pero la amenaza no ha terminado. Las previsiones meteorológicas alertan de nuevas precipitaciones intensas entre el 6 y el 9 de abril, lo que exige extremar las precauciones y evitar desplazamientos innecesarios en la zona.
La comunidad internacional observa con preocupación la escalada de la crisis, mientras las autoridades locales luchan por hacer frente a una catástrofe que ha expuesto la fragilidad de las infraestructuras y la vulnerabilidad de las poblaciones ante los efectos del cambio climático. La cifra de fallecidos, que ya supera los 140, es un triste recordatorio de la urgencia de invertir en medidas de prevención y adaptación.