Agresión a profesora en valencia: el gobierno denuncia
Un agente de la Policía Nacional empujó violentamente a una profesora durante una protesta en Valencia, desatando la indignación del ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy.

Un acto de brutalidad que desafía cualquier justificación
La imagen, grabada en vídeo y rápidamente viralizada, muestra a la mujer, que defendía la educación pública, siendo sometida a una fuerte agresión por parte del agente, visiblemente cubierto con un casco.
Bustinduy calificó el suceso como “una agresión absolutamente intolerable e injustificada” contra una persona que solo buscaba defender el derecho fundamental a la educación. La denuncia, emitida en una visita a una escuela infantil en Madrid, no deja lugar a dudas: se trata de una actuación reprobable y que, según el ministro, “debe tener consecuencias”.
La Policía Nacional ha abierto un expediente disciplinario contra el agente involucrado, aunque la investigación por parte de la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana se mantiene en curso. Pero más allá de los trámites burocráticos, lo que realmente importa es la gravedad del hecho.
El ministro ha lanzado un llamamiento a la sociedad civil, instando a la unidad en la defensa de la educación pública, independientemente de las ideologías políticas. “Nos jugamos la vida con ello”, afirmó con contundencia, “porque es el futuro de las próximas generaciones”. Y no se anda con rodeos: “Apliquemos el sentido común y la empatía”, exigió, “porque lo que está en juego no es una cuestión presupuestaria, política o electoral, sino la dignidad humana”.
La agresión, según Bustinduy, pone de manifiesto una realidad preocupante: la creciente tensión social y la necesidad urgente de garantizar la seguridad y el respeto en las manifestaciones y protestas. Es fundamental, añadió, que las administraciones actúen con firmeza para proteger a los ciudadanos y defender los valores democráticos. La profesora, un símbolo de la lucha por una educación pública de calidad, merece todo el apoyo y la protección posibles. Este caso debe servir como un punto de inflexión, un recordatorio de que la violencia nunca es la solución y que el diálogo y el respeto son los pilares de una sociedad justa y equitativa. La respuesta no puede ser la impunidad.”n
