Alcalá de henares: ¿radiología a distancia y contratos fallidos?
El Hospital Príncipe de Asturias, un centro clave en Alcalá de Henares que atiende a más de 264.000 vecinos, se ha topado con un revés en su intento de modernizar su servicio de diagnóstico por imagen. El Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) ha tenido que paralizar la licitación para externalizar la interpretación de TACs y resonancias magnéticas, un movimiento que, a priori, buscaba aliviar la presión sobre su personal y responder al creciente número de pruebas solicitadas.
Un contrato en la cuerda floja
La idea era sencilla: las pruebas se realizarían en el hospital, pero el análisis de las imágenes lo llevaría a cabo un equipo médico externo, contratado específicamente para ello. Sin embargo, la propuesta ha chocado con la reticencia de las empresas interesadas, quienes han señalado “incertidumbres relevantes” en la configuración del contrato, lo que ha obligado al SERMAS a desistir de la tramitación. La falta de precisión en la definición de la tipología y proporción de pruebas a realizar ha sido catalogada como una “infracción no subsanable”.
La memoria justificativa del contrato, que parecía clara al principio – “El servicio consistirá en la realización de informes de pruebas radiológicas de pacientes…”, reza el documento –, no ha sido suficiente para disipar las dudas. Es, en esencia, la última frontera de la externalización: trasladar la prueba física a un lugar, y la interpretación a otro.

Cifras que desvelan la necesidad, pero no convencen
El hospital Príncipe de Asturias, con sus 2.600 trabajadores, gestionó en 2024 un volumen considerable de pruebas: 34.500 ecografías, 27.880 TACs y 16.400 resonancias. El SERMAS planeaba destinar un porcentaje de esta actividad a la externalización, con una estimación de entre 800 y 1.000 estudios mensuales. Pero los datos ofrecidos, que no diferenciaban entre pruebas simples y complejas, no lograron satisfacer la demanda de información por parte de los centros privados.
La realidad es que el hospital ya ha recurrido a la privatización para hacer frente a la saturación. En febrero de este año, el SERMAS derivó 6.000 resonancias, 2.700 TACs y 7.500 ecografías a 17 centros privados, a un coste que oscila entre los 50 y los 120 euros por resonancia, entre 50 y 71 euros por un TAC, y entre 17 y 22 euros por una ecografía. Ahora, se busca externalizar únicamente la interpretación de los informes, con un pago máximo de 22 euros por cada uno.

Un proceso complejo: datos, plazos y requisitos
El proceso, según lo previsto, implicaría que el hospital comunicara a la empresa adjudicataria, a través de un listado protegido, la información básica del paciente y los detalles del estudio. Los radiólogos externos tendrían una semana para emitir el informe, que deberá incluir desde la técnica practicada hasta las recomendaciones, culminando con una conclusión “clara y concisa” y la firma del responsable. Una semana para informar, una ventana de tiempo que podría convertirse en un cuello de botella si la demanda supera las previsiones.
Esta iniciativa se suma a otras medidas similares en la Comunidad de Madrid. El Hospital Infanta Leonor, por ejemplo, ha recurrido a centros privados para tratamientos de dolor crónico y pruebas digestivas, señal de una estrategia regional que busca desatascar la sanidad pública a través de la colaboración con el sector privado.
La paralización del contrato en el Príncipe de Asturias plantea interrogantes sobre la viabilidad de esta externalización a distancia y la capacidad del SERMAS para definir con precisión las necesidades y los pliegos de licitación. La promesa de agilizar el diagnóstico por imagen se enfrenta, por ahora, a la realidad de un proceso burocrático en constante revisión. La pregunta que queda en el aire es si la externalización, en su búsqueda de eficiencia, no está terminando por complicar más las cosas.
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