Amenazas y pistola en el corazón de un crimen: detienen a pareja de víctima en comodoro

La investigación del asesinato de Mariana Soledad Calfuquir, hallada sin vida hace dos semanas en Comodoro Rivadavia, tomó un giro dramático con la detención de su pareja, Luis Damián Uribe. La aprehensión, llevada a cabo en medio de la noche y precedida de amenazas explícitas en redes sociales, reveló un arsenal de pruebas que apuntan a un móvil de venganza.

Un arma lista para disparar y la sombra de la marihuana

Agentes de la Comisaría Quinta interceptaron a Uribe junto a dos cómplices en una intersección del barrio Juan XXIII. El vehículo, un Peugeot 207 blanco, contenía no solo al detenido, sino también una pistola semiautomática Browning, cargada con trece balas de 9mm y un proyectil listo para ser disparado. Un hallazgo que intensificó la preocupación de las autoridades, conscientes de las amenazas que Uribe había vertido contra los responsables de la muerte de su esposa, quien se encontraba embarazada.

Además de la arma, los investigadores incautaron tres teléfonos celulares, una balanza de precisión digital y un manojo de llaves con un llavero de Mickey Mouse. Y, para sorpresa de todos, una bolsa con contenido vegetal que resultó ser marihuana, lo que podría abrir una nueva línea de investigación vinculada al narcotráfico.

“Voy a extinguir a su familia…”: el eco de la venganza

“Voy a extinguir a su familia…”: el eco de la venganza

Las publicaciones amenazantes de Uribe en Facebook, donde juraba venganza por la muerte de su esposa y su hijo, alertaron a las autoridades. “Voy a extinguir a su familia manga de antis, me mataron a mi señora y a mi hijo, ahora ajo y agua,” escribió, evidenciando la profundidad de su dolor y su determinación. La fiscal Andrea Rubio ordenó su inmediata detención por portación ilegítima de arma de fuego, y los elementos incautados fueron entregados a la División Drogas Peligrosas.

Dos hermanos y un disparo fatal: la verdad revelada

Dos hermanos y un disparo fatal: la verdad revelada

Si bien dos hombres, hermanos de la víctima, fueron detenidos y declararon haber efectuado los disparos, el acusado, M. E. D. S., reconoció haber estado presente en la escena del crimen, pero argumentó que actuó en defensa de su familia. “Temí por la integridad física de mi familia”, declaró ante los tribunales, desmintiendo la intención de matar a Calfuquir. Sin embargo, la Fiscalía sigue considerando que se trató de un ataque armado “sorpresivo” y “alevoso”, y atribuye participación directa tanto a M. E. D. S. como a su hermano J. J. S.

Un misterio sin respuesta: ¿qué ocultaba el viaje nocturno?

La investigación también reveló que Uribe viajaba con otras dos personas, una mujer dueña del vehículo y otro hombre con antecedentes penales, aunque ninguno de ellos fue detenido. El acusado insistió en que no tenía la intención de causar la muerte de Mariana Calfuquir, y lamentó no haber podido ver a través de los vidrios polarizados del Volkswagen Gol que impedían identificar a la mujer embarazada. “No es mi mundo. No es mi mundo como el de Uribe”, afirmó, mientras esperaba la resolución judicial que definirá su futuro.

Conclusión: un crimen que deja un sabor amargo

La detención de Luis Damián Uribe y el descubrimiento del arsenal en su poder no cierran el caso, sino que abren nuevas interrogantes y revelan la complejidad de un crimen motivado por la venganza y posiblemente vinculado al tráfico de drogas. La búsqueda de la verdad continúa, buscando respuestas a las preguntas que aún persisten sobre el destino de Mariana Soledad Calfuquir y el impacto de esta tragedia en la comunidad de Comodoro Rivadavia.