Antiguas ofrendas al fuego revelan complejidad social en el norte de perú
Excavaciones en el valle de Virú, en la región La Libertad, han desenterrado pruebas de rituales ancestrales vinculados al fuego, revelando una organización social mucho más sofisticada de lo que se creía hace más de cuatro milenios.

un tesoro de templos milenarios
El equipo multidisciplinario, liderado por Feren Castillo Luján, ha encontrado dos complejos ceremoniales, Cerrito 2 y Cerrito 3, que sugieren una planificación arquitectónica meticulosa y un profundo simbolismo. Las plataformas curvas, los muros enlucidos y los fogones centrales –un altar de 9 metros de lado– no son meros adornos, sino el testimonio de prácticas rituales organizadas con precisión.
La intervención en Cerrito 2, que se extendió sobre una unidad de 10x10 metros, arrojó a la luz una plataforma con esquinas curvas y un altar central con dos fogones ceremoniales. David Ríos, responsable de la investigación, ha subrayado la importancia de estos hallazgos para comprender la evolución social en el periodo Arcaico Tardío.
En Cerrito 3, las excavaciones, dirigidas por Sonaly Chuyo y su equipo, identificaron dos recintos principales: uno cuadrangular y otro circular, conectados por corredores. Los muros, construidos con adobes trapezoidales de 40 centímetros de largo, presentan indicios de pigmentación ocre, aunque sin restos de pintura mural. La presencia de un tercer fogón en un recinto independiente refuerza la hipótesis de un uso ceremonial del espacio.
El verdadero desafío, según Castillo, reside en determinar la cronología precisa de estos sitios. La aplicación de pruebas de radiocarbono será fundamental para establecer si Cerrito 2 y Cerrito 3 corresponden al mismo período o si existe una secuencia temporal. Este análisis permitirá situar con mayor exactitud el desarrollo de estas construcciones dentro del Arcaico Tardío (2500-2000 a.C.), revelando relaciones entre los dos complejos y su papel dentro del valle de Virú.
Más allá de la arquitectura, la investigación se centra en la lógica cultural que dio origen a estos espacios. Estos hallazgos, financiados por el Centro Cultural Cine Chimú y el CReAAH de la Universidad de Rennes, Francia, demuestran la colaboración entre investigadores y los propietarios de los terrenos, facilitando el desarrollo de las labores de campo.
“Estas nuevas evidencias nos están dando nuevas luces sobre el rol del valle de Virú en el resurgimiento de la complejidad social”, afirma Castillo. “Son hallazgos muy interesantes que nos ayudarán a comprender cómo las primeras sociedades complejizaron estos espacios que supuestamente están construidos para rituales al fuego, que poco a poco iremos interpretando con otros hallazgos, como ya lo hemos hecho en la huaca Tomabal”. El estudio, que involucra a 20 estudiantes de la Universidad Nacional de Trujillo, promete desentrañar los secretos de una civilización que, a miles de años de distancia, sigue sorprendiendo con su sofisticación.
