Aoun: israel repite gaza en líbano, urge diálogo para evitar guerra

El presidente libanés, Joseph Aoun, ha lanzado una advertencia contundente este domingo: el temor a una escalada bélica similar a la devastación de Gaza en el sur del Líbano se cierne sobre la región. En una rueda de prensa en Beirut, Aoun instó a Israel a recapacitar y a sentarse a la mesa de negociaciones, antes de que la situación se descontrole y arrastre al Líbano a un conflicto de consecuencias impredecibles.

La diplomacia, no la rendición: el mensaje de aoun

El discurso del mandatario libanés fue un llamado urgente a la calma y a la búsqueda de una solución diplomática. “La negociación no es rendición”, enfatizó Aoun, recordando la situación en Gaza, donde tras meses de destrucción y miles de muertes, finalmente se inició un proceso de diálogo. “Nos sentamos a negociar ahora para frenar estas tragedias que está sufriendo el Líbano, en lugar de esperar a que la situación empeore aún más”.

Pero la realidad es que, según Aoun, la respuesta de Israel a las peticiones de Beirut para iniciar conversaciones ha sido, hasta el momento, nula. Un silencio preocupante que alimenta la creciente tensión en la frontera y que, según el presidente, podría desencadenar una tragedia de dimensiones aún mayores para el Líbano.

El fantasma de la guerra civil y la injerencia extranjera

El fantasma de la guerra civil y la injerencia extranjera

Aoun no solo se refirió a la amenaza de un conflicto con Israel, sino que también abordó las inquietudes internas. Denunció, con vehemencia, los intentos de algunos sectores libaneses de arrastrar al país a una guerra civil, tachándolos de “ilusiones”. Asimismo, criticó la supuesta injerencia extranjera, aludiendo a la guerra iniciada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, que, según él, busca expandirse a la región.

Más de 400 mártires y una población desplazada: El balance humano de los enfrentamientos es devastador. Aoun reveló que el Líbano ya ha contabilizado más de 400 muertos, 4.000 heridos, la destrucción de miles de viviendas y el desplazamiento de más de un millón doscientos mil personas. Cifras que, a su juicio, deberían ser suficientes para priorizar la diplomacia sobre la confrontación.

La tensión se agudizó tras el ataque unilateral de Hezbolá contra Israel, desatando una intensa campaña de bombardeos israelíes contra el Líbano. En respuesta, el gobierno libanés ilegalizó las actividades armadas de Hezbolá, un movimiento chiíta que se opone al diálogo y que, según Aoun, está contribuyendo a exacerbar la situación. El desarme de este grupo, ya una fuente de fricciones internas, se presenta ahora como un desafío aún mayor.

La situación es volátil. Aoun ha advertido que “la mano que se extienda contra la paz civil será cortada”, una declaración que subraya la determinación del gobierno libanés de evitar una escalada interna. Pero la sombra de la guerra, tanto con Israel como en el interior, sigue presente, oscureciendo el futuro del Líbano. El tiempo apremia y la diplomacia, a pesar de las dificultades, parece ser la única vía para evitar un desastre de proporciones épicas.