Arma traumática y intento de falsificación: la elección en medellín se derrumba en tensiones
Un hombre con una camiseta de la Selección Colombia y chaleco, portando una pistola traumática calibre nueve milímetros, desató el caos durante el recuento de votos en Medellín tras la elección presidencial. El incidente, que involucró a un escolta de la campaña de De la Espriella, expone las profundas grietas y la desconfianza que carcomen el proceso electoral.

Escrutinio bajo asedio: acceso restringido y denuncias de manipulación
La jornada de escrutinio, que congregó a observadores de ambas campañas y abogados, se vio paralizada por el acceso restringido a los centros de votación. Representantes del Pacto Histórico denunciaron la prohibición de ingresar a sus equipos legales, generando una ola de críticas que llegaron hasta la Presidencia de Petro. La administración municipal, por su parte, justificó la medida con el control de la identificación profesional, pero la controversia persistió.
Pero la situación se complicó aún más cuando, durante la noche, integrantes de la campaña de Iván Cepeda detectaron al individuo armado. La Policía Metropolitana intervino, identificando al sujeto como Andrés Felipe Taborda, vinculado a la empresa Grupo Especializado en Seguridad y Protección. La pistola, de marca ceonic, resultó ser una arma traumática sin la documentación legal requerida.
La trama se complica aún más con la denuncia de Hernán Muriel, representante electo, quien asegura que Taborda intentó modificar de manera irregular un permiso de porte de armas vencido, recurriendo a herramientas de inteligencia artificial generativa. Un acto que, según Muriel, pone en tela de juicio la integridad del proceso y la seguridad en el centro de votación. La sanción impuesta a Taborda supera los 930.000 pesos, un castigo simbólico frente a la gravedad de las acciones.
La presencia de este individuo armado, con antecedentes judiciales desde 2010 por fabricación, tráfico y porte ilegal de armas de fuego, pone de manifiesto un clima de tensión y la necesidad de reforzar los controles de seguridad en los procesos electorales. La administración municipal, aunque justificó la medida con controles de identificación, no logró evitar la controversia. Este caso, lejos de ser una anécdota, revela una preocupante erosión de la confianza en las instituciones y la persistencia de prácticas que amenazan la legitimidad de la democracia.
