Balacera fatal en chiapas: paramilitares atacan comuneros y desatan el caos
Dos muertos y seis heridos de gravedad marcan el inicio de una sangrienta jornada en las zonas limítrofes de Nicolás Ruiz y Venustiano Carranza, Chiapas. Un enfrentamiento brutal entre pobladores, supuestos paramilitares y criminales ha desatado el pánico y la indignación en la región.
Escalada de tensión y alegatos de impunidad
La situación, tensa desde semanas atrás, estalló el viernes cuando un grupo armado, identificado por testigos como miembros de una célula delictiva desplazándose en camionetas blancas polarizadas, abrió fuego contra integrantes de la Organización Campesina Emiliano Zapata-Casa del Pueblo (OCEZ-CP) durante una protesta en las vías de acceso a Venustiano Carranza. La agresión, brutal y predecible, puso de manifiesto la profunda crisis de seguridad que asola la zona.
Testigos describen un escenario de caos: el primer ataque, en Nicolás Ruiz, desató una emboscada que costó la vida a dos comuneros y dejó otros dos heridos. Los atacantes, vinculados a la ASBALL según las acusaciones, se trasladaron a Venustiano Carranza, donde se enfrentaron a un bloqueo de la OCEZ-CP, generando un nuevo tiroteo. Las imágenes, filtradas por redes sociales, muestran cuerpos tendidos y grupos armados, evidencia de una violencia descontrolada.

Un balance incómodo y dudas persistentes
Las autoridades estatales reconocen oficialmente dos fallecidos y seis heridos, aunque algunos testimonios locales hablan de hasta diez víctimas, entre ellas, presuntos atacantes. La Fiscalía General del Estado aún no ofrece un recuento definitivo, dejando abierta la posibilidad de que el número real de víctimas sea superior.
La denuncia recurrente de los habitantes es clara: las autoridades han ignorado repetidamente sus llamados de alerta ante la presencia de grupos armados que operan con impunidad. Se acusa a la Alianza San Bartolomé de los Llanos (ASBALL) de facilitar la instalación de estos grupos, que, según las investigaciones, responden a lineamientos paramilitares con intereses gubernamentales. La protesta original, convocada por la OCEZ-CP contra el “brecheo” – la apertura ilegal de caminos – ha sido criminalizada por los medios estatales, evidenciando una estrategia para silenciar la voz de la comunidad.

Operativo policial y la profunda indignación
Tras horas de balacera, se ha desplegado un operativo especial con elementos de los tres niveles de gobierno, incluyendo la Guardia Nacional y la VII Región Militar. Un helicóptero de la Secretaría de Seguridad del Pueblo sobrevuela la zona, pero la situación sigue fuera de control. Las autoridades aseguran que buscan restablecer el orden y proteger a las familias, pero sus palabras chocan con la realidad palpable de la violencia y la desconfianza.
La respuesta oficial llega con retraso, después de que la situación escalara más allá de lo que las autoridades podían controlar. Sin embargo, la indignación social persiste, alimentada por la percepción de complicidad oficial y la falta de una respuesta contundente ante las denuncias previas. La balacera, que ha mantenido aterrorizados a los habitantes de ambas localidades, deja una pregunta sin respuesta: ¿cuántos más deberán morir antes de que se tomen medidas reales?
