Birol: crisis energética global, peor que las de los 70 y 2022
Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), ha lanzado una advertencia escalofriante: la crisis energética actual supera con creces las de 1973, 1979 y 2022. En una entrevista concedida al Le Figaro, Birol pinta un panorama desolador, con un posible abril “negro” si el estrecho de Ormuz no reabre, y anticipa un impacto devastador en la economía mundial.
El estrecho de ormuz: el punto crítico
La clave, según Birol, reside en la reapertura del estrecho de Ormuz, una ruta marítima vital para el suministro de petróleo. Mientras permanezca cerrada, la economía mundial se enfrentará a “muy grandes dificultades”. La AIE, consciente de la gravedad de la situación, está liberando progresivamente 400 millones de barriles de reservas estratégicas, pero el director de la agencia subraya que esta medida es solo una solución temporal.
El mundo, según sus palabras, “no ha vivido nunca una perturbación del aprovisionamiento energético de tal magnitud”. La combinación de un choque petrolero, una crisis del gas y una escasez alimentaria crea una tormenta perfecta que amenaza con hundir a las economías en desarrollo.

Infraestructuras dañadas y un futuro incierto
La guerra en Oriente Medio ha exacerbado la situación, dañando 75 infraestructuras energéticas, más de un tercio de las cuales están “gravemente o muy gravemente afectadas”. La reparación de estos daños llevará “mucho tiempo” y transformará profundamente la geopolítica de la energía. La AIE espera que este cambio impulse un crecimiento acelerado de las energías renovables, en una escala de “unos meses”, un fenómeno similar al observado tras la invasión rusa de Ucrania.
Pero la adaptación no se limitará a las renovables. Birol prevé una prolongación de la vida útil de las centrales nucleares existentes, buscando “capacidades adicionales”. Incluso la industria automovilística, recuerda, se verá forzada a acelerar el desarrollo de los coches eléctricos, especialmente en Asia, donde la demanda de petróleo es más intensa.
La recomendación de Birol es clara: prudencia y eficiencia en el consumo energético, apoyo al crecimiento de las renovables y diversificación de las fuentes de suministro. Pero la realidad es que el mensaje es pesimista: la economía mundial va a sufrir, y los países menos desarrollados pagarán el precio más alto.
La cifra habla por sí sola: la crisis actual supera a las de décadas atrás. Esta no es una simple fluctuación del mercado, sino un punto de inflexión que definirá la estabilidad económica global en los próximos años.
