Briceño, un escándalo en la cámara: el refuerzo polémico de valencia

Daniel Briceño, congresista de la oposición, ha levantado ampollas al solicitar que la campaña presidencial de Paloma Valencia revise sus posibles alianzas, especialmente aquellas vinculadas a figuras con antecedentes judiciales. Un movimiento audaz que podría costarle caro a la senadora.

Un apoyo problemático que valencia no puede ignorar

Un apoyo problemático que valencia no puede ignorar

Según fuentes cercanas al congresista, la presencia de nombres como Didier Lobo, investigado por la Corte Suprema de Justicia, o el representante Ape Cuello, con cuestionamientos por su respaldo al Gobierno Petro, compromete la integridad de la candidatura. Briceño no duda en señalar que estos vínculos representan un riesgo significativo para la imagen de Valencia y su futuro electoral.

“Me meto en problemas todo el tiempo, pero es lo que toca hacer. Paloma Valencia no tiene un solo escándalo de corrupción y es mi deber blindar la candidatura de ella”, declaró Briceño en declaraciones a Semana, mostrando una actitud pragmática pero firme. No esconde las posibles complicaciones internas de su partido, pero argumenta que la prudencia es esencial.

El congresista ha criticado con dureza el respaldo del senador Luis Eduardo Díaz Mateus, hermano de un exsenador involucrado en casos de corrupción, y la cercanía del representante Wilmer Carrillo con el Gobierno actual. “Lo peor es que esos cuestionados ni van a trabajar, ellos esperan la segunda vuelta a ver qué reciben”, afirmó Briceño, con un tono de desconfianza palpable.

La lista de posibles aliados problemáticos no se detiene ahí: se mencionan figuras como la senadora Liliana Bitar, la senadora Nadia Blel (con un antecedente familiar de condena), y Samy Merheg, denunciado por desvío de recursos. La senadora Wadith Manzur, actualmente bajo detención por el escándalo de la Ungrd, también figura entre los apoyos más influyentes, pero también los más polémicos.

Briceño, lejos de minimizar la situación, ha sido categórico: “No tiene ningún sentido que estén acá quienes apoyaron a Gustavo Petro; siempre dije que ni Olga Lucía Velásquez ni Roy Barreras podrían entrar”. Su postura, lejos de ser una simple opinión, se configura como una estrategia para proteger la imagen de Valencia, a pesar de las posibles tensiones internas. La apuesta es clara: la transparencia y la integridad electoral, por encima de cualquier conveniencia política.

La adhesión de figuras como el senador Johny Besaile, ligado a escándalos de corrupción regional en Córdoba, y otros nombres de partidos liberales y afines, refuerza la preocupación de Briceño. Según él, estas alianzas no aportarán votos significativos, sino que pondrán en riesgo la credibilidad de la candidatura. Un cálculo estratégico, sin duda, pero que podría ser interpretado como un mensaje contundente a la senadora Valencia: