Caída del delito: la seguridad subraya un 63.8% en méxico
La administración de Claudia Sheinbaum ha logrado un dato que, si bien no es una revolución, sí representa un respiro en la percepción de inseguridad en el país: una bajada del 63.8% en los índices de criminalidad en los últimos nueve meses.

Un descenso, pero con matices.
Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada por el INEGI, los delitos alcanzan ahora un 61.5% de su nivel inicial. Un avance, indudablemente, pero lejos de ser una victoria aplastante. La presidenta ha reconocido que persisten desafíos, especialmente en robos y hurtos patrimoniales –ese negocio de los carteristas que parece no tener fin– y en zonas donde la violencia se ha enquistado, como ciertas regiones del norte. No se trata de celebrar, sino de reconocer que se ha dado un paso, aunque pequeño, en la dirección correcta.
Sheinbaum, con su habitual pragmatismo, ha insistido en que el éxito se debe a la coordinación entre las autoridades federales y locales, a una estrategia de seguridad reforzada y, sobre todo, a un incremento en la presencia territorial y el uso de inteligencia. Pero la verdad es que, en el fondo, se trata de una apuesta por la imagen, por tranquilizar a una ciudadanía hartas de miedo. La percepción, como bien sabe cualquiera que tenga un mínimo conocimiento de sociología, es tan importante como la realidad misma. Y si la gente cree que se está haciendo algo, es más probable que coopere, que denuncie, que se sienta más segura.
El INEGI, ese organismo que mide lo que nadie realmente necesita medir, ha señalado que este descenso es el más bajo registrado durante su mandato. Un dato que, sin embargo, no borra la sombra de la criminalidad que aún se cierne sobre gran parte del país. La presidenta, fiel a su estilo, ha evitado promesas grandilocuentes, optando por un discurso más cauteloso, reafirmando el compromiso de continuar fortaleciendo la estrategia y trabajando en coordinación con los gobiernos estatales y municipales. Pero la pregunta que se queda en el aire es: ¿será suficiente? ¿O solo una maniobra para mantener el rumbo en el camino hacia las siguientes elecciones?
La cifra: 61.5% - el nivel actual de criminalidad según la ENSU. Un número que, por ahora, al menos, parece dar un respiro a la administración de Sheinbaum. Pero el trabajo, sin duda, no ha terminado. Y, a juzgar por el historial, es probable que la batalla contra la delincuencia sea una guerra larga y sin cuartel.
