Ciberestafa devasta a jubilada bonaerense: banco sancionado por falta de seguridad
Una jubilada docente de la provincia de Buenos Aires ha sido víctima de una sofisticada ciberestafa orquestada por delincuentes que se hicieron pasar por funcionarios del banco estatal. El caso, que ha revivido el debate sobre la responsabilidad de las entidades financieras ante el aumento de los delitos informáticos, ha desembocado en una condena judicial y una multa millonaria para la institución financiera.
El desafío de la seguridad en el banca online
Todo comenzó en agosto de 2020, cuando la mujer, buscando renovar un plazo fijo, contactó al banco a través de Facebook, creyendo interactuar con la página oficial. Rápidamente, se encontró con una llamada telefónica de un supuesto operador que le solicitó información personal, generando una falsa sensación de seguridad. A partir de ahí, los estafadores manipularon su cuenta, generando un préstamo de 264.000 pesos y transfiriendo la totalidad de los fondos a cuentas desconocidas.
La víctima, que había recibido sus haberes a través de la cuenta bancaria estatal, se percató de la irregularidad al observar movimientos no autorizados. Tras meses de denuncías infructuosas, recurrió a la justicia, argumentando que nunca solicitó el préstamo ni autorizó las transferencias.

Pericia informática revela fallos críticos en el sistema
La clave del fallo judicial recayó en una pericia informática que desnudó las deficiencias del sistema bancario. El experto determinó que la maniobra comenzó con un ataque de “phishing”, una técnica que permite a los delincuentes robar información sensible haciéndose pasar por instituciones legítimas. Pero lo más preocupante fue la incapacidad del banco para detectar o bloquear las transacciones sospechosas, que se llevaron a cabo en menos de 24 horas.
El fallo no solo anuló el préstamo y los adelantos de haberes, sino que también impuso una multa de 5 millones de pesos al banco, un castigo ejemplar que busca obligar a las entidades financieras a reforzar sus mecanismos de seguridad y proteger a sus clientes. Este caso pone de manifiesto la urgente necesidad de invertir en tecnologías de detección de fraudes y en la formación de los usuarios para evitar caer en las trampas de los ciberdelincuentes.
“Esta es una muestra más de que los bancos jamás han hecho las inversiones necesarias para estar a la altura de las protecciones que exige la ciberdelincuencia. Con lo cual los jueces deben sancionar su conducta buscando que las hagan en favor de los usuarios, como es este caso ejemplificador”, declaró su abogado, Marcelo Szelagowski. El hecho de que la jubilada haya tenido que recurrir a la justicia durante diez meses, sin obtener una respuesta satisfactoria, subraya la fragilidad de la protección al consumidor en este nuevo escenario digital. La sentencia, sin duda, marcará un precedente importante en la lucha contra los delitos informáticos y en la defensa de los derechos de los usuarios.
