Clínica de estética clandestina en puebla: liposucciones exprés y 'chips sexuales' en un negocio sin permisos ni rostro

Una clínica estética en Puebla, conocida como Detox, operaba con total impunidad, ofreciendo procedimientos invasivos y de alto riesgo sin la más mínima autorización legal. La desaparición de Blanca Adriana Vázquez Montiel, tras una supuesta valoración, ha desatado una investigación que revela un negocio de sombras con una oferta grotesca que incluía desde liposucciones ‘exprés’ de 14 mil pesos hasta ‘chips sexuales’ y ‘ADN de salmón’.

Un catálogo de excesos sin control

Según testimonios y capturas de pantalla, la clínica, dirigida por Diana Alejandra Palafox Romero, una mujer sin cédula profesional federada, ofrecía una amplia gama de intervenciones cuestionables. Liposucciones ‘exprés’ con tecnología PAL, que prometía extraer un litro de grasa en dos horas, ‘chips sexuales’ e ‘endolifting facial’ eran solo algunos de los servicios que se promocionaban en redes sociales.

La fiscalía investiga el caso, tras identificar a Blanca Adriana en imágenes de seguridad siendo transportada aparentemente inconsciente en un Mini Cooper rojo. El dueño del edificio donde operaba la clínica, solo sabía que se aplicaban Botox, desconociendo la totalidad de las cirugías realizadas.

La desaparición y el paradero de los implicados

La desaparición y el paradero de los implicados

Diana Alejandra Palafox Romero, su hijo Carlos Quezada Palafox y la recepcionista del negocio permanecen prófugos. La Comisión Estatal de Búsqueda de Personas ha emitido una ficha con características físicas detalladas de Blanca Adriana, solicitando información ciudadana. El vehículo donde se presume que la víctima fue trasladada ha sido localizado, pero su paradero sigue siendo incierto.

La familia ha recibido llamadas de extorsión desde otros estados, lo que agrava aún más la situación. La investigación se centra ahora en determinar las circunstancias de la desaparición de Blanca Adriana y localizar a los responsables de este negocio clandestino.

El caso pone de manifiesto la necesidad de un mayor control y transparencia en el sector de la estética, donde la falta de regulación puede poner en riesgo la salud y la integridad de los pacientes.