Colombia mayor: 84% de transferencias entregadas a 3 millones de adultos mayores

El programa Colombia Mayor avanza a buen ritmo, entregando ya el 84% de las transferencias correspondientes a 2026 a más de 3 millones de beneficiarios. Un logro que, lejos de ser una simple estadística, refleja un esfuerzo gubernamental por proteger a la población adulta mayor frente a la vulnerabilidad.

Un ciclo de pagos con eficiencia y seguridad

Según el director de Prosperidad Social, Mauricio Rodríguez Amaya, la entrega, programada para el 4 de mayo, consolidará la confianza en este mecanismo de apoyo. Se han invertido 653.000 millones de pesos en este tercer ciclo, una cifra que, aunque impresionante, no debe eclipsar la realidad que subyace a cada una de esas transferencias: la dignidad de una persona mayor.

La clave del éxito reside en la modernización de los canales de distribución. Desde febrero, la operación de los pagos recae en la Unión Temporal SuRed y SuperGiros, tras ganar la licitación IMYC 01 FIP de 2026. Un modelo que, por lo menos en teoría, promete mayor transparencia y competencia. Pero, ¿realmente es así? La eficiencia de la dispersión de recursos públicos siempre es un tema que merece un escrutinio más profundo.

Con más de 31.000 puntos de atención en zonas urbanas y rurales, el sistema elimina las tediosas filas y los desplazamientos que antes obligaban a los beneficiarios a invertir tiempo y energía. Un avance, sí, pero no una panacea. La verdadera prueba está en la seguridad del cobro y en la prevención de fraudes, un riesgo latente que no puede ser ignorado.

Beneficiarios: más que un pago, una garantía

Beneficiarios: más que un pago, una garantía

El programa Colombia Mayor se presenta como un pilar fundamental en la política de protección social. Pero no se trata solo de transferencias monetarias; es una promesa, una garantía de que el Estado no olvida a sus mayores. Y, sinceramente, en un país donde la desigualdad sigue siendo una herida abierta, esa promesa merece ser defendida con uñas y dientes.

Es crucial que los beneficiarios, y esto es vital, no caigan en las trampas de intermediarios ilegales. El pago directo, ya sea en productos financieros o en los puntos autorizados, es la vía segura. La alerta, además, es que las gerencias regionales y la banca aliada, con el gestor de pagos que se lanzará próximamente, deben garantizar un seguimiento riguroso. Un control que, sin duda, es necesario para evitar sorpresas desagradables.

El artículo 68 de la Ley 2294 de 2023 respalda este enfoque, facilitando la inclusión financiera. Pero la inclusión real, la que transforma vidas, va mucho más allá de una cuenta bancaria. Implica oportunidades, acceso a servicios, una vida digna. Y eso, seamos claros, no se consigue con un simple pago.

Cifras que hablan por sí solas

Cifras que hablan por sí solas

653.000 millones de pesos: la inversión en este ciclo. 3.000.000: el número de personas que recibirán su apoyo. 84%: el porcentaje de transferencias ya entregadas. Estas cifras son, sin duda, impresionantes. Pero no debemos perder de vista el rostro detrás de cada número, la historia de cada persona que se beneficia de este programa. Y esa historia, en definitiva, es la que realmente importa.