Crisis judicial en medellín: sistema informático colapsa y usuarios en la oscuridad
El Tribunal Superior de Medellín se enfrenta a una emergencia sin precedentes tras el desastre tecnológico provocado por la migración al sistema ‘Justicia XXI Web – TYBA’. Lo que prometía optimizar la administración de justicia ha sumido a los juzgados en un caos que pone en riesgo los derechos de los ciudadanos y la eficiencia del sistema judicial.
La migración, un desastre operativo
La implementación del nuevo sistema, a mediados de abril de 2026, desencadenó un represamiento de más de 3.000 expedientes, una cifra que, según el documento remitido al Consejo Superior de la Judicatura, sigue creciendo. Los funcionarios, obligados a jornadas extenuantes – llegando a trabajar entre las 8 de la noche y las 4 de la mañana – se ven abrumados por fallas técnicas y errores básicos en la asignación de procesos, incluyendo la errónea asignación de expedientes a empleados inactivos o inexistentes.
La situación ha forzado a los despachos a regresar temporalmente al registro manual, un proceso lento y que resta credibilidad al sistema. Pero no es solo un problema de eficiencia; la migración ha desenterrado inconsistencias alarmantes en los nombres de las partes procesales y en los números de radicado, generando confusiones y demoras que erosionan la confianza en la justicia.

La respuesta del tribunal: solicitud de plan de choque y suspensión de términos
Ante este panorama desolador, el Tribunal Superior de Medellín ha solicitado al Consejo Superior de la Judicatura la adopción de un plan de choque urgente. La corporación no descarta ni siquiera la suspensión temporal de los términos judiciales, una medida que, según el presidente Benjamin de Jesús Yepes, no resulta inaceptable ante la magnitud de la crisis. A diferencia de la suspensión previa, que se extendió solo dos días, esta vez se considera necesaria una intervención radical.
“Las deficiencias del sistema no pueden trasladarse a los despachos judiciales ni convertirse en una carga adicional que termine afectando la eficiencia y credibilidad de la administración de justicia”, declaró Yepes. La situación es, sencillamente, insostenible.

La voz de los servidores: estrés y desgaste
El impacto de la crisis no se limita a los juzgados. Los funcionarios judiciales de Medellín están al borde del agotamiento, sometidos a jornadas laborales extenuantes que comprometen su salud y bienestar. Según el presidente de Asonal Judicial, Diego Escobar, la presión es tan intensa que “nos tiene a nosotros al borde de una enfermedad por el estrés y muy posiblemente estaríamos cerrando los despachos judiciales”. Un coste humano inaceptable para una administración que debería proteger a sus ciudadanos.
La respuesta de la Unidad de Transformación Digital, responsable del sistema TYBA, se ha mostrado sorprendentemente lenta e insuficiente, con soluciones que no abordan las deficiencias de configuración y parametrización del sistema. La dependencia de una unidad centralizada, lejos de solucionar el problema, lo agrava, retrasando la resolución y prolongando la crisis.
En definitiva, la migración al sistema ‘Justicia XXI Web – TYBA’ ha revelado una profunda vulnerabilidad en la infraestructura judicial de Medellín y ha puesto en jaque la administración de justicia. La prioridad ahora es la estabilidad, la protección de los derechos de los usuarios y la salvaguarda institucional de los funcionarios judiciales. La respuesta debe ser contundente y, sobre todo, efectiva.
