Cuerpo defiende subida salarial: ¿realidad o espejismo?
La economía española, en una cuerda floja entre la incertidumbre global y la crispación interna, ha sido el escenario de un nuevo choque de cifras y acusaciones en el Senado. Carlos Cuerpo, flamante vicepresidente y ministro de Economía, ha defendido un aumento salarial “real” del 3,5% entre 2018 y 2025, una afirmación que ha encontrado una réplica contundente por parte del Partido Popular, que denuncia una pérdida de poder adquisitivo.

Las cifras, un laberinto de porcentajes
Cuerpo, en su primera comparecencia como vicepresidente, ha presentado una batería de datos para justificar su posición. Según sus cálculos, la remuneración media de los asalariados ha experimentado un salto del 30% en el mismo periodo, superando ampliamente el incremento del 4% registrado entre 2014 y 2018. Pero la cuestión se complica al aplicar correcciones por inflación y, sobre todo, por la carga impositiva. Tras descontar la subida de precios, el repunte se reduce al 6,5%, y al eliminar el impacto tributario, se estabiliza en el citado 3,5%.
La portavoz del PP en el Senado, Alicia García, no ha tardado en arremeter contra estas cifras, acusando a Cuerpo de abandonar su papel de “técnico” para convertirse en el “máximo representante del Sanchismo”. La senadora popular ha exigido una deflactación del IRPF, es decir, un ajuste de los tramos impositivos a la evolución de los precios, un tema que ha encendido aún más el debate.
Pero hay un detalle que escapa a la contabilidad oficial: la percepción ciudadana. ¿Sienten realmente los ciudadanos que su bolsillo ha mejorado, a pesar de los datos oficiales? La respuesta, probablemente, dependa de la cesta de la compra y de la factura de la luz, elementos que no figuran en las elaboradas tablas de Economía.
La desigualdad, otro frente de batalla. El PP ha criticado la persistencia de la desigualdad, a pesar de las promesas del gobierno. Cuerpo, en un intento de desactivar la crítica, ha afirmado que se ha reducido la desigualdad, aunque sin ofrecer datos concretos que respalden esta afirmación. La realidad es que la brecha entre ricos y pobres sigue siendo una de las principales preocupaciones de la sociedad española.
En un contexto internacional marcado por la “nueva normalidad” y la incertidumbre económica, especialmente agravada por la situación en Irán, Cuerpo ha abogado por una estrategia dual: apoyo a corto plazo y medidas estructurales a medio plazo. Una respuesta, en definitiva, a un escenario global que se antoja incierto y complejo.
La “mano tendida” ofrecida por Cuerpo al PP, y su promesa de un “tono constructivo”, suenan a buenas intenciones. Pero, en la política, las palabras suelen ser menos importantes que los hechos. La verdadera prueba de fuego para el nuevo vicepresidente será su capacidad para traducir estas promesas en medidas concretas que mejoren la vida de los ciudadanos, no solo en las cifras macroeconómicas, sino también en su día a día.