El libro desafía a las pantallas: planeta apuesta por la convivencia social
En un mundo inundado de estímulos digitales, José Calafell, CEO de Grupo Planeta en América Latina, ha lanzado un mensaje contundente desde la Feria del Libro de Buenos Aires: el libro, lejos de ser una reliquia del pasado, se erige como un oasis de conexión humana y reflexión en la era de la inmediatez.
La vitalidad de la lectura en tiempos de algoritmos
Calafell, quien lidera las operaciones del gigante editorial en 20 países, no se limita a constatar la longevidad de la Feria del Libro, que celebra su 50 aniversario. Lo que realmente le sorprende es su vitalidad. “La feria va a más”, afirma, extendiendo esa certeza a todo el circuito editorial latinoamericano, desde Bogotá hasta Guadalajara. En un contexto marcado por la “sobretecnificación”, las ferias del libro se convierten en espacios únicos de encuentro, donde el libro actúa como catalizador de conversaciones profundas, trascendiendo la mera transacción comercial.
“Es fascinante ver cómo un ingeniero y un pintor, personas aparentemente distantes, pueden encontrar un terreno común en la pasión por una novela”, explica Calafell. “Allí reside una hermandad, una conexión humana que las redes sociales, por mucho que intenten emularla, jamás podrán replicar por completo.”

El lector argentino: sed de nuevas narrativas
El mercado editorial en Argentina, según Calafell, se encuentra en un momento de madurez, pero con un potencial inexplorado. Si bien la tradición literaria argentina es innegable, el CEO de Planeta vislumbra una creciente demanda de nuevas voces, temas frescos y un lenguaje que resuene con las generaciones más jóvenes. “Antes, iniciar a los lectores se hacía con los clásicos, pero hoy es impensable proponer a un adolescente una odisea de Julio Verne sin que se cuestione la pertinencia de semejante aventura”, reflexiona.
La clave, según Calafell, reside en conectar con las emociones y experiencias de los jóvenes, ofreciéndoles historias que reflejen sus realidades, sus aspiraciones y sus miedos. “Buscan dramas, tragedias, esperanza, alegría. todo contado en su propio idioma, con sus propias claves de comunicación.”

La competencia con el streaming y el auge de la no ficción
La batalla por la atención del público es feroz. Si bien el streaming representa un competidor directo, robando tiempo de lectura, Calafell destaca la capacidad del libro para generar sinergias. “Tenemos el ejemplo de El Eternauta en Netflix, que ha revitalizado un clásico de la literatura argentina”, señala. Pero la amenaza real, a su juicio, no proviene del entretenimiento audiovisual, sino de la proliferación de estímulos digitales que fragmentan la atención y dificultan la concentración.
En cuanto a las tendencias del mercado, Calafell observa una marcada diferencia entre América Latina y España: en el primer caso, la no ficción predomina sobre la ficción, un fenómeno especialmente pronunciado en México. Esta inclinación, según él, está ligada a la existencia de una sólida red de librerías independientes y profesionales, que actúan como promotoras de la literatura y facilitan el descubrimiento de nuevas voces.
El editor: más que un técnico, un confidente
Para Calafell, el rol del editor ha evolucionado significativamente. Ya no se trata simplemente de pulir un texto, sino de construir una relación de confianza con el autor, ofreciéndole apoyo emocional y una visión estratégica. “El editor es, después del psicoanalista, casi una figura central en la vida del escritor”, bromea. Y, sobre todo, el editor debe mantener siempre presente al lector, priorizando sus intereses sobre las preferencias personales.
Finalmente, en un contexto marcado por la irrupción de la inteligencia artificial, Planeta ha adoptado una postura firme: “En la creación literaria, la IA no vale. No se puede engañar al público”. Una declaración que, esperemos, se convierta en un estándar para toda la industria, garantizando la autenticidad y la calidad de la literatura que llega a las manos de los lectores. La industria editorial, desafiada pero no derrotada, reafirma su compromiso con la palabra escrita y su capacidad para conectar a las personas a través de historias que trascienden el tiempo y la tecnología.
