Metrópolis: el futuro distópico que buenos aires rescató
Un hallazgo fortuito en el Museo del Cine de Buenos Aires devolvió al mundo una joya olvidada: la versión casi completa de Metrópolis, la monumental película de Fritz Lang que, tras un siglo de mutilaciones y silencios, resurge con una fuerza inusitada.
La obsesión de lang y el nacimiento de una ciudad imposible
La idea de Metrópolis germinó en la mente de Lang tras quedar cautivado por los rascacielos neoyorquinos de 1924, que percibió como “espléndidas escenografías”. De esa fascinación surgió una superproducción prevista para 2026, una utopía distópica que, irónicamente, se estrenó en 1927. La película, un ambicioso retrato de una sociedad dividida entre una élite ociosa y una clase obrera esclavizada por máquinas, fue recibida con frialdad, censurada por los nazis y desmembrada para su distribución en diferentes mercados.

Un presupuesto galáctico y técnicas revolucionarias
El proyecto requirió una inversión astronómica para la época: 6 millones de marcos (equivalentes a más de 40 millones de dólares actuales), involucrando a 37.000 extras y un despliegue de celuloide que superó los 620.000 metros. Pero más allá del presupuesto, Metrópolis asombró por su innovación técnica. El Proceso Schüfftan, una técnica de efectos especiales inventada por Eugen Schüfftan, permitió crear la ilusión de una ciudad gigantesca con una economía de recursos asombrosa. La combinación de maquetas, espejos y trucos de cámara dio vida a la icónica Torre Nueva Babel y a la ciudad dividida en dos mundos: el opulento para la élite y el claustrofóbico para los trabajadores.

El drama humano detrás del espectáculo
La realización de la película no estuvo exenta de dificultades. Lang, conocido por su perfeccionismo extremo, repetía escenas hasta el agotamiento, poniendo en peligro al reparto. Para una escena que requería trabajadores desnudos, la solución fue drástica: rapados a toda prisa bajo el sol abrasador. La actriz principal, Brigitte Helm, sufrió quemaduras al saltar sobre fuego real en una escena de hoguera. Y los extras que pasaron horas bajo el agua durante la inundación subterránea sufrieron severos casos de hipotermia.
Buenos aires, el guardián de un tesoro perdido
A pesar del despliegue industrial y la ambición artística, Metrópolis fue un fracaso de taquilla, llevando a la quiebra a la productora UFA. La película fue sometida a múltiples recortes y censuras, culminando en una versión de apenas 91 minutos que se creía perdida para siempre. Hasta que, en 2008, un hallazgo milagroso en el Museo del Cine de Buenos Aires reveló la existencia de una copia casi completa, con 25 minutos de material inédito. Fernando Martín Peña, coleccionista y programador, fue el responsable de este descubrimiento que devolvió a Metrópolis su complejidad original.
Una experiencia sonora única en el teatro empire
Este martes, el Teatro Empire se convierte en el escenario de una experiencia inigualable: la proyección restaurada de Metrópolis acompañada por el ensamble El Juego Infinito. La música experimental en vivo, a cargo de Sami Abadi, Rosa Nolly, Hernán Kerlleñevich y Jerónimo Naranjo, promete revitalizar la película, amplificando la crudeza de la explotación laboral y la angustia de los personajes. La presentación redefine la experiencia, actualizando la obra con un lenguaje sonoro que resuena con la realidad actual.
Con la restauración y la presentación en vivo, Metrópolis no es solo una película. Es un espejo que refleja la fragilidad humana ante el avance implacable de la tecnología, una advertencia sobre los peligros de la desigualdad y un recordatorio de que la búsqueda de la redención, incluso en el entorno más sombrío, jamás debe cesar.
