Colapinto, un viaje al pasado: fangio y la fórmula 1 se funden en un espectáculo inolvidable

Franco Colapinto deslumbró en Buenos Aires, no solo con su habilidad al volante, sino con una exhibición que transportó a miles de aficionados a la época dorada de la Fórmula 1. Un tributo a Juan Manuel Fangio, con réplicas de autos icónicos y una multitud de más de 500.000 personas.

Un evento de proporciones históricas

Un evento de proporciones históricas

El evento, que se extendió por seis largas horas, fue mucho más que una simple carrera. Se trató de un roadshow que congregó a leyendas del automovilismo, desde el Maserati 450S, ganador de las 12 Horas de Sebring en 1957 con Fangio y Behra, hasta la Ferrari 166, el Volpi Chevrolet y el McLaren MP4/3 pilotado por Senna. Incluso llegó un Renault Clio-Williams, el Auto de Seguridad de los Grandes Premios argentinos de 1995 y 1996.

La atmósfera era palpable. No solo la presencia de los vehículos, sino también la exhibición de reliquias como el Mercedes-Benz W196, “La Flecha de Plata”, réplica exacta del que consagró a Fangio como bicampeón mundial. El piloto argentino intercambió el casco original con el Museo Fangio, dejando una marca imborrable en la historia del deporte.

Colapinto alternó la conducción entre el Lotus E20 de Alpine y la réplica del W196, manejando el Mercedes con una réplica del casco del propio Fangio. La diferencia entre ambos era notable, admitiendo con humor: “No sé qué voy a hacer”, ante las mecánicas tan distintas. El Mercedes-Benz W196, con sus once victorias en las temporadas de 1954 y 1955, se erigió como símbolo de la innovación y la supremacía en la Fórmula 1.

Pero la jornada no se limitó a la pista. Espectáculos musicales y la presencia de personalidades destacadas complementaron la experiencia. La multitud, más de 500.000 personas, disfrutó de un evento que rescató la imagen de la Fórmula 1 en Argentina, después de catorce años de ausencia.

“Estoy muy contento. Feliz de volver al país, a la Argentina después de tanto tiempo”, declaró Colapinto, emocionado por la oportunidad de pilotar un auto de F1 en su tierra. Un regreso que promete reavivar la pasión por el automovilismo en el país. Un sueño hecho realidad para el joven piloto.”