Menezes y ferrari, en puno: la ‘bicolor’ se muda a la altura

La Federación Peruana de Fútbol ha desplegado una estrategia audaz: trasladar la selección peruana a las alturas de Puno y Juliaca. La visita de Mano Menezes y Jean Ferrari al estadio Monumental de la UNA ha sido, por ahora, una confirmación de que esta medida, impulsada por la FPF, avanza sin contratiempos.

Un movimiento estratégico, nada sentimental

La decisión, inicialmente aprobada por la Junta Directiva, responde a un cálculo frío y pragmático: la altitud podría ser un factor determinante en las Eliminatorias CONMEBOL 2030. Ferrari, el principal artífice de esta reubicación, parece convencido de que este movimiento, lejos de ser una locura, es una inversión inteligente. No se trata de un capricho, sino de aprovechar al máximo la ventaja geográfica que ofrece el altiplano peruano. Ferrari, sin embargo, se mantiene en silencio sobre los costos logísticos, un tema que inevitablemente se avecina.

Menezes, curtido en mil batallas, ha mostrado una actitud pragmática. Sus declaraciones, concisas y directas, denotan una aceptación casi entusiasta de la propuesta. “Estamos felices de estar aquí”, afirmó, una frase que, en este contexto, podría interpretarse como una admisión tácita de que la altitud es un elemento a considerar seriamente.

El desafío de la logística y la incertidumbre

El desafío de la logística y la incertidumbre

La FPF ya ha anunciado que Menezes y Ferrari visitarán estadios en Juliaca y Puno, preparándose para jugar las Eliminatorias en estas condiciones. Pero la implementación de esta estrategia plantea desafíos logísticos considerables. La adaptación de los jugadores, la planificación de los entrenamientos y el impacto en su rendimiento son aspectos que aún deben ser evaluados con detenimiento. La ‘bicolor’ se enfrenta, por lo tanto, a un reto inédito, y el éxito de esta apuesta dependerá de la capacidad de adaptación de los jugadores y de la gestión impecable de la federación. No hay garantías.

Más allá de la estrategia, lo que realmente importa es el resultado. Y, por ahora, la altitud es el nuevo campo de juego, una apuesta arriesgada que podría cambiar el rumbo de las Eliminatorias. El tiempo, como siempre, dirá si esta decisión es una genialidad táctica o una imprudente aventura.