Díaz declara en el juicio por maradona: revelaciones explosivas y un relevo en la investigación
El psicólogo Carlos Díaz, principal imputado por la muerte de Diego Maradona, finalmente testificó en el juicio por homicidio imprudente con dolo eventual. La declaración, cargada de matices y contradicciones, ha reabierto interrogantes sobre el entorno del astro argentino en sus últimos días.
Un conocimiento limitado y un encuentro casual
Díaz, especialista en adicciones, reconoció haber conocido a Maradona solo 29 días antes de su fallecimiento, a través de un paciente, Maximiliano Trimarchi. La conexión, aparentemente banal, se convirtió en el eje central de su testimonio, un intento de delimitar su rol en los hechos.
“Yo a él lo traté varios años por alcoholismo, todavía lo hago, y mejoró muchísimo. Él era el chofer de Matías Morla y ese fue el nexo. Me recomendó, tuve una reunión con él y me dijo que creía que lo podía ayudar a Diego. Yo le dije que me encantaría,” declaró el profesional, quien insistió en que su intervención se limitó a una consulta inicial y a la recomendación de un tratamiento de abstinencia.
La defensa, liderada por Diego Olmedo, subrayó la escasa familiaridad de Díaz con Maradona, enfatizando que los encuentros fueron breves y que su contribución al cuidado del futbolista fue mínima.

Un ambiente inestable y decisiones autonómicas
El psicólogo describió a Maradona como un paciente inestable e impredecible, un individuo con la capacidad de tomar decisiones propias, incluso en su estado de deterioro. La estrategia de tratamiento, según Díaz, consistió en visitas semanales y ocasionales, buscando fomentar un proceso de autogestión y evitar la sobreprotección.
“No conozco otra manera de trabajar, a ningún paciente lo veo todos los días,” afirmó con firmeza, desafiando las acusaciones de la familia Maradona, que argumenta que la falta de supervisión médica contribuyó al fatal desenlace. El abogado Olmedo destacó que la decisión de limitar las visitas fue consensuada entre los familiares y que se basó en la propia percepción de Díaz sobre la capacidad de Maradona para autogestionar su tratamiento.
La jornada judicial estuvo marcada por un fallo técnico que interrumpió la declaración de Díaz, generando un clima de tensión en la sala. Sin embargo, el profesional pudo continuar su testimonio, ofreciendo un relato detallado de sus encuentros con Maradona y su análisis del entorno del futbolista.

Recompensa y un sentimiento de pérdida
Díaz insistió en que no recibió ninguna remuneración económica por sus servicios, afirmando que su motivación era pura altruista. “Yo quería ayudar a Diego. Cuando me llamaron dije que sí sin cobrar un mango. Y menos cuando lo vi y me retrotrajo a mi papá alcohólico, un tema muy sensible para mí,” declaró con evidente emoción. La mención a su propio padre, un adicto al alcohol, evidenció la profunda conexión emocional que Díaz sentía por Maradona y la angustia que le produce su muerte.
“Todo pérdida. Yo le agradezco a mis pacientes que confían y saben lo que es tratar a un adicto. Tuve pérdida económica, emocional, porque lo que más impotencia me da a mí, más allá de estar sentado acá, es que yo notaba que él tenía ganas de estar sobrio”. Finalmente, Díaz concluyó: “La evidencia marcó eso, el examen toxicológico lo marcó. Maradona arrancó consumiendo todos los días y terminó limpio con 23 días sin consumir. Me parte el alma eso. Estoy convencido de que se podía lograr, sigo convencido de eso y es lo que me da más bronca.”
