Dron asesina: más de diez muertos en sudán, una masacre en medio del caos

Un ataque con dron atribuido a los paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) ha arrasado un vehículo en el oeste de Omdurmán, Sudán, dejando al menos diez víctimas, entre ellas cinco mujeres de una misma familia. La red independiente de Médicos de Sudán denuncia una ‘violación flagrante del derecho internacional’ y exige una intervención urgente.

Una tragedia que exacerba la crisis humanitaria

Una tragedia que exacerba la crisis humanitaria

El ataque, perpetrado contra civiles y vehículos, se suma a la ya devastadora situación en Sudán, donde la guerra entre las Fuerzas de Seguridad y el Ejército ha provocado la muerte de más de 400 personas y ha sumido a más de 21 millones de personas en una hambruna aguda, obligando a 14 millones a desplazarse de sus hogares. La ONU ya califica al país de ‘escenario de la peor crisis de desplazamiento y hambre del mundo’.

La Red de Médicos de Sudán, que documenta las muertes civiles en este conflicto, calificó el ataque como ‘deliberado’, destacando el uso de un ‘dron guiado’ por parte de los responsables. La organización ha emitido un llamamiento a las comunidades internacionales para que ejerzan presión sobre las FAR, pero pese a la gravedad de la situación, hasta el momento no hay confirmación independiente de las autoridades.

Más de tres años de conflicto han transformado Sudán en un hervidero de violencia, desestabilizando la región y alimentando una crisis humanitaria de proporciones épicas. La capacidad de las FAR para llevar a cabo ataques precisos y selectivos es, sin duda, una de las claves para entender la dinámica de esta guerra, que se deriva de un intento fallido de un golpe de estado militar en 2021.

La falta de información verificada y la reticencia de las FAR a asumir responsabilidad solo intensifican la incertidumbre y la desesperación en un país que ya padece una situación precaria. La comunidad internacional debe responder con determinación y ofrecer un apoyo inmediato a la población sudanesa, antes de que la tragedia se agrave aún más. La cifra de víctimas, según estimaciones de Estados Unidos, supera las 400, un número que se alza inexorablemente con cada ataque.