Ecuador da la bienvenida a turistas pese al riesgo: ¿escapismo o necesidad?
Guayaquil – En un contexto marcado por una escalada de violencia sin precedentes, Ecuador recibió a 1,3 millones de extranjeros en 2025, un 8,8% más que el año anterior. La cifra, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Inec), levanta interrogantes sobre la percepción de seguridad y las dinámicas económicas que impulsan este flujo migratorio.
El turismo, refugio en la tormenta
Si bien el número total de visitantes aún no alcanza las cifras pre-pandemia – 2,4 millones en 2018 y 2 millones en 2019 –, lo que nadie cuenta es que estas llegadas se producen en medio de un estado de "conflicto armado interno" declarado por el presidente Daniel Noboa, y con un récord de 9.252 homicidios registrados en 2025. El turismo, representando un contundente 57,3% de los motivos de ingreso, con 778.483 movimientos, ha experimentado un crecimiento del 10,7% respecto a 2024. ¿Es una apuesta arriesgada o una señal de resiliencia?
El análisis de datos revela que los visitantes de entre 50 y 64 años lideran el flujo migratorio (23,7%), seguidos por aquellos de entre 30 y 39 años (19,1%). Un perfil que sugiere un turismo de mayor poder adquisitivo, quizás en busca de experiencias o, simplemente, de escapar de la incertidumbre en sus países de origen.
Estados Unidos se posiciona como el principal país de origen de los visitantes (33,3%), seguido por Colombia (16,5%), España (9,4%) y Perú (8,7%). El 81,9% de estos extranjeros optan por el transporte aéreo, lo que indica una preferencia por viajes más rápidos y cómodos, aunque también más costosos.
El saldo migratorio, por cierto, continúa siendo negativo desde 2020, con 3,13 millones de salidas en 2025 frente a 3,12 millones de entradas (incluyendo ecuatorianos). Una fuga de talento y capital que agrava la situación económica del país, a pesar del atractivo turístico.
Julio fue el mes de mayor afluencia, con 135.281 ingresos, mientras que septiembre registró la cifra más baja, con 98.701. Este patrón, ahora, necesita una investigación más profunda: ¿refleja tendencias climáticas, eventos específicos o simplemente fluctuaciones estacionales?
La paradoja es evidente: Ecuador se presenta como un destino turístico atractivo a pesar de la violencia, atrayendo a visitantes que, quizás, no son plenamente conscientes de los riesgos. Las autoridades deberán trabajar intensamente en mejorar la seguridad y comunicar de manera transparente la situación real del país para garantizar la integridad de los turistas y evitar una crisis de reputación que podría tener consecuencias devastadoras para la economía local.

Un futuro incierto, pero con oportunidades
En definitiva, el aumento del turismo en Ecuador en 2025 es un síntoma de una realidad compleja. Un país que lucha contra la delincuencia, pero que, al mismo tiempo, busca atraer inversión y generar ingresos. La clave estará en encontrar un equilibrio entre la promoción turística y la seguridad ciudadana, una tarea que se antoja titánica pero, sin duda, imprescindible para el futuro del país.