Educación infantil: el gobierno baja drásticamente el número de niños por aula
El Ministerio de Educación ha presentado un ambicioso decreto para reformar la atención a la primera infancia, estableciendo ratios de alumnos por aula que podrían cambiar radicalmente el panorama de las escuelas infantiles de 0 a 3 años.
Un cambio de 4 a 8: la clave para una educación más individualizada
El borrador, ya trasladado a los sindicatos, fija un máximo de cuatro niños por educadora en las aulas de menores de un año, y un máximo de ocho en las de dos y tres. Esta medida, impulsada por la reivindicación de las educadoras infantiles, busca evitar las masificaciones que, según denuncian, dificultan un aprendizaje óptimo y ponen en riesgo el bienestar de los pequeños.
La ministra Tolón se compromete así a abordar las demandas de los profesionales, reconociendo las preocupantes ratios reportadas en los últimos meses – hasta ocho bebés por educadora, 13 niños por aula de uno a dos años y, en algunos casos, incluso veinte en las de dos a tres – que ponen en evidencia la necesidad urgente de una redistribución de recursos.
Pero no todo son buenas noticias. El decreto también introduce requisitos estrictos para las infraestructuras: un mínimo de tres unidades por centro, aulas con al menos dos metros cuadrados por niño, áreas diferenciadas para el descanso e higiene, y espacios comunes – patio de juegos y sala de usos múltiples – que cumplan con medidas de seguridad y accesibilidad.

Más allá de las ratios: la apuesta por la calidad
Además de las modificaciones en las ratios, el texto contempla un tope de 20 alumnos por docente en el segundo ciclo de Educación Infantil, de 3 a 6 años, y una reducción del máximo en Primaria y Secundaria, de 25 a 22 alumnos, y de 30 a 25 en Bachillerato. Estas medidas, que entran en vigor progresivamente, forman parte de una revisión integral del decreto de 2010, buscando garantizar una educación de calidad en todos los niveles.
La aprobación del decreto, que no requiere la validación del Congreso, podría transformar la gestión de las escuelas infantiles y primarias, priorizando la atención individualizada y la creación de entornos educativos más seguros y estimulantes. La respuesta de los sindicatos será determinante para el éxito de esta iniciativa.
