El govern catalán bajo presión: ¿bajas laborales a la carta?
La política sanitaria en Cataluña ha encendido las alarmas. La oposición al Govern de Salvador Illa denuncia una práctica que, según denuncian, condiciona el acceso a bajas laborales a criterios puramente económicos, una acusación que ha desatado una oleada de críticas y amenaza con paralizar la aprobación de los presupuestos de la Generalitat.

El giro inesperado tras las promesas de illa
Recordemos que, tan solo hace unos meses, el propio presidente Illa se comprometía públicamente a que las decisiones sobre bajas médicas se basarían “única y exclusivamente” en criterios médicos. Un compromiso que, según la oposición, se ha quedado en mera retórica. La polémica gira en torno a unos incentivos económicos que se ofrecen a los centros de salud para evitar bajas laborales sin un diagnóstico claro, una medida que, según denuncian, está presionando a los profesionales sanitarios para que den altas prematuras.
Salvador Vergés, portavoz de Junts, fue contundente: “Condicionar parte de los fondos públicos de los CAP a que eviten bajas sin diagnóstico supone pervertir el sistema”. Vergés apunta a la raíz del problema, argumentando que la solución no pasa por incentivar la reducción de bajas, sino por mejorar la eficacia del sistema sanitario, reduciendo las listas de espera y garantizando una atención adecuada a los pacientes. Una lógica que comparten desde ERC, donde Ester Capella considera que esta práctica constituye una “mala praxis” y advierte al Govern de que “no puede hacer lo que está haciendo”.
El tono de advertencia es el mismo en Comuns, donde David Cid ha ido un paso más allá, condicionando el voto de su grupo a los presupuestos de la Generalitat para 2026 a la retirada de estas medidas. La presión se intensifica, mientras que desde el PP y Vox, aunque con argumentos diferentes, también se suman a la crítica.
Lo que nadie cuenta es la reacción del Govern, que a través de su portavoz, Sílvia Paneque, insiste en que el criterio médico sigue siendo “la única guía” en la concesión de bajas. Sin embargo, las protestas de los profesionales sanitarios y la firme oposición de la Generalitat ponen en entredicho la veracidad de estas declaraciones.
La cifra habla por sí sola: la tensión en el Parlament es palpable y la aprobación de los presupuestos, vital para la estabilidad del Govern, pende de un hilo. La pelota está ahora en el tejado de Illa, quien deberá decidir si cede ante la presión de la oposición o mantiene una política que, según sus críticos, pone en riesgo la salud de los ciudadanos.