Escalada en oriente medio: ¿qué implica la nueva estrategia de ee.uu. contra irán?
La sombra de un conflicto más amplio se cierne sobre Oriente Medio tras los recientes bombardeos y el derribo de un F-15 estadounidense, un incidente que ha reavivado las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán. El analista Andrei Serbin Pont, en diálogo con Infobae al Regreso, ha desglosado la nueva estrategia militar estadounidense, revelando tanto sus ventajas operativas como sus limitaciones estratégicas.
La ventaja de la potencia aérea: bombardeos a bajo costo
Según Serbin Pont, Estados Unidos ha refinado su capacidad de proyectar poderío militar a través de bombardeos a gran escala, utilizando aeronaves como los B-52 para lanzar “miles y miles de toneladas de explosivos” sobre objetivos iraníes. Esta táctica permite a Washington ejercer presión significativa sin incurrir en los costos asociados al uso de misiles de crucero o bombas guiadas de alta precisión. Pero la ecuación es más compleja de lo que parece.
El objetivo original de neutralizar a Irán como amenaza convencional y nuclear, así como impedir su influencia en el Estrecho de Ormuz, no se está cumpliendo, según el analista. La capacidad de Irán para resistir y responder a los ataques sigue siendo un factor clave.

El incidente del f-15: pérdidas materiales y penetración israelí
El derribo del F-15 sobre territorio iraní, y la posterior operación de rescate de la tripulación, expusieron la vulnerabilidad de la estrategia estadounidense. Si bien la recuperación de los pilotos fue considerada “brillante”, la operación dejó tras de sí un saldo considerable de pérdidas materiales para Washington: “En términos humanos, no hubo pérdidas, pero en términos materiales perdieron un montón de material esta semana”, señaló Serbin Pont. El incidente, que involucró la caída del caza cerca de Isfahán, a escasos 70 kilómetros de una central nuclear iraní, reveló una inesperada infiltración de fuerzas especiales israelíes en el país.
“Las fuerzas especiales de Israel no entraron y salieron en helicóptero y avión de Estados Unidos. Ya estaban en el terreno”, afirmó Serbin Pont, señalando una operación de penetración que recuerda a las tácticas empleadas durante la guerra del Golfo en 1991, pero con una infraestructura defensiva iraní significativamente superior.

La infraestructura subterránea: el desafío para la inteligencia occidental
La complejidad del arsenal iraní se agrava por su infraestructura subterránea, que dificulta enormemente la capacidad de la inteligencia occidental para neutralizarlo. Las estimaciones sobre el daño causado por los bombardeos varían considerablemente, desde el 80% según Trump, hasta solo una tercera parte según Israel. “Esos túneles le permiten guardar ese material y poder destruir esos túneles es increíblemente difícil”, subrayó Serbin Pont, destacando la capacidad de Irán para resistir largos períodos de hostilidades.
El analista también alertó sobre el desgaste logístico que sufren las fuerzas estadounidenses e israelíes, especialmente en la reposición de equipos clave: “Vos querés reemplazar un E-3 y esos E-3 no se fabrican hace décadas. No vas a poder reemplazarlo hasta que no entre el reemplazo en servicio en 2028”. La situación, lejos de ser un punto muerto, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de la escalada militar y las posibles consecuencias para la estabilidad regional.
La cifra habla por sí sola: Irán, con medio siglo de preparación para la guerra, ha transformado su territorio en una fortaleza subterránea, desafiando la capacidad de sus adversarios para imponer una victoria rápida y decisiva. La persistencia de esa capacidad de respuesta, más allá de las pérdidas materiales, es la verdadera amenaza que acecha al escenario geopolítico.