Fujimori: fuerzas armadas al rescate de la seguridad y fronteras
Keiko Fujimori, en la recta final de la campaña electoral, ha desvelado un plan de choque para la seguridad ciudadana que incluye la participación activa de las Fuerzas Armadas, generando debate sobre la constitucionalidad y la efectividad de la medida. La propuesta, presentada durante una entrevista con la Agencia Andina, busca revertir la percepción de inseguridad que azota al país y promete una respuesta contundente al crimen.
Prioridad: recuperar el orden
La candidata de Fuerza Popular ha insistido en que la seguridad es su principal bandera. Su plan contempla, además del despliegue militar en fronteras y cárceles, el uso intensivo de inteligencia para anticiparse a la delincuencia. La propuesta más controversial es la asignación de efectivos militares a cada bus de transporte público en Lima Metropolitana, una medida que, si bien busca proteger a los usuarios, choca frontalmente con la realidad de recursos limitados de la Policía Nacional, quienes ya luchan por cubrir las actuales necesidades de vigilancia.
Fujimori ha anunciado la construcción de cuatro penales estándar y un “megapenal” de alta seguridad, similar al Cecot en El Salvador, para albergar a reclusos de máxima peligrosidad. La idea, ambiciosa, plantea interrogantes sobre la viabilidad financiera y la capacidad del sistema penitenciario para gestionar un aumento significativo de la población reclusa.

Fronteras blindadas y minería responsable
En materia de control fronterizo, Fujimori ha prometido solicitar facultades especiales al Congreso desde el primer día de su mandato para adquirir 1.000 patrulleros y reforzar la presencia estatal en las zonas limítrofes. Pero, ¿será suficiente para frenar el flujo ilegal y el crimen organizado que opera en la zona?
En el ámbito económico, la candidata ha reiterado la importancia de la inversión, tanto pública como privada, para impulsar el crecimiento. La minería, sector clave de la economía peruana, se situaría en el centro de su estrategia, con una priorización del agua para el consumo humano, la agricultura y la ganadería. “El Perú es un país minero, pero el agua es sagrada,” ha enfatizado, buscando conciliar desarrollo económico y protección ambiental.

Programas sociales repotenciados y educación con futuro
Fujimori ha prometido fortalecer los programas sociales que han demostrado ser efectivos, como Juntos, Beca 18 y Pensión 65, ampliando su cobertura y mejorando su gestión. En educación, propone una reforma integral que incluye la incorporación de inglés, educación cívica y física en el currículo escolar, así como la construcción de canchas deportivas y la entrega de kits escolares. La inversión en el sector educativo, según Fujimori, es la clave para brindar a las nuevas generaciones las herramientas necesarias para un futuro mejor.
Para combatir la corrupción, la líder de Fuerza Popular ha propuesto el desarrollo de herramientas digitales para transparentar las decisiones estatales y la creación de un “ejército de oficiales de cumplimiento” para agilizar los procesos burocráticos. En un contexto marcado por la desconfianza ciudadana, esta apuesta por la transparencia podría ser un factor determinante en la decisión del electorado.
La promesa de recuperar el orden, la apuesta por la seguridad a través de las Fuerzas Armadas y un programa social ambicioso definen la propuesta de Keiko Fujimori, quien aspira a liderar un país que anhela paz y progreso. La pregunta ahora es si su plan, audaz y controvertido, resonará con los votantes y le permitirá alcanzar la presidencia.
n