Gaza: milicia anti-hamás y drones israelíes, diez muertos en al maghazi
La escalada de violencia en Gaza se intensificó este lunes con la muerte de al menos diez palestinos en el campamento de refugiados de Al Maghazi, en el centro de la Franja. Los disparos, atribuidos a una milicia local respaldada por Israel, se combinaron con ataques aéreos de drones, desatando el caos en una zona ya devastada por el conflicto.
Un grupo armado reclama la operación y justifica el ataque
Shoqui Abu Nasira, líder de la milicia que se atribuye la responsabilidad del ataque, ha difundido un vídeo en el que afirma haber abatido a cinco presuntos milicianos de Hamás durante una “operación exitosa” para perseguir a combatientes en Al Maghazi. El vídeo muestra a unos veinte jóvenes armados con cascos y pasamontañas, exhibiendo armas incautadas. La justificación de Nasira es contundente: busca la “liberación del pueblo” y un “regreso seguro a sus hogares”, una promesa que resuena en un contexto de desolación y desplazamientos masivos.
Testigos presenciales relatan una escena de pánico: miembros armados de la milicia avanzaron hacia viviendas a escasos 700 metros de la línea amarilla – la demarcación que separa zonas controladas por Hamás de áreas con presencia israelí – y abrieron fuego contra civiles, aparentemente con el objetivo de intimidarlos. La intervención de Hamás y la posterior respuesta de los residentes, lanzando piedras, desencadenaron la intervención de drones israelíes sobre el barrio, densamente poblado y habitado principalmente por desplazados palestinos. La complejidad de la situación reside en que Israel ya ha reconocido, aunque de forma implícita, su apoyo a grupos anti-Hamás desde el inicio de la ofensiva de octubre de 2023, en un intento por desestabilizar al grupo.

La sombra de yaser abu shabab y las acusaciones de robo de ayuda
La milicia de Yaser Abu Shabab, líder de un grupo anti-Hamás asentado en Rafah, dentro de la zona controlada por Israel, emerge como otro actor clave en este complejo entramado. Testigos aseguran que sus hombres participan en interrogatorios a palestinos que regresan a Gaza a través del cruce de Rafah, un indicio de la creciente influencia de esta facción. Pero lo que ha generado mayor controversia son las acusaciones del Gobierno de Hamás, que señala a Abu Shabab de robar la escasa ayuda humanitaria que ingresa en la Franja, en connivencia con el Ejército israelí. La acusación, de ser cierta, agravaría aún más la crisis humanitaria que sufre Gaza.
La presencia de estas milicias anti-Hamás, operando en un territorio asediado y bajo la sombra de la intervención israelí, contribuye a un panorama de conflicto interno y desestabilización. La cifra de diez muertos en Al Maghazi, sumada a la creciente preocupación por el destino de la ayuda humanitaria, refleja la urgencia de una solución que ponga fin a la espiral de violencia y permita una reconstrucción sostenible de Gaza. La promesa de Nasira de “victoria” suena hueca en medio de escombros y desesperación.
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