Gaza: siete palestinos muertos en ataques tras el alto el fuego

A pesar del supuesto alto el fuego vigente desde octubre, la escalada de violencia en Gaza continúa cobrándose vidas. Este domingo, al menos siete palestinos han muerto en distintos ataques perpetrados por el Ejército israelí en el norte y sur de la Franja, un recordatorio brutal de la fragilidad del acuerdo y la persistente tensión en la región.

Ataques con drones y tiros disparos: un domingo sangriento

Ataques con drones y tiros disparos: un domingo sangriento

La jornada comenzó con un ataque de un dron israelí en las inmediaciones de la plaza Shawa, al este de la ciudad de Gaza, que se saldó con la muerte de cuatro personas a primera hora de la mañana. Fuentes hospitalarias confirmaron que los cuerpos llegaron al Hospital Al Shifa sin vida, identificados como hombres. Horas después, en Jan Yunis, un joven palestino con discapacidad fue abatido por disparos de tropas israelíes, según informaciones del Hospital Nasser. El mismo centro recibió posteriormente el cuerpo de otra víctima encontrada en la zona oriental de la ciudad.

Pero lo que nadie cuenta es la creciente preocupación por los ataques cerca de la llamada 'línea amarilla', la demarcación a la que se replegaron las tropas israelíes. El Hospital Árabe al-Ahli reportó la muerte de un hombre que, según testigos, se dirigía a comprobar el estado de su casa cuando fue tiroteado por vehículos militares israelíes estacionados al este de la ciudad. El Ministerio de Sanidad gazatí confirmó este deceso, así como el de otro palestino y dos heridos que llegaron al Hospital Al Shifa tras un ataque de dron.

La cifra habla por sí sola: desde el 10 de octubre, al menos 720 palestinos han perdido la vida en ataques casi diarios. Más de 200 de ellos, según la ONU, han muerto en las cercanías de la 'línea amarilla', un espacio que, a pesar del alto el fuego, permanece bajo control israelí, sin una fecha clara para su retirada. La ofensiva, calificada de genocidio por una comisión independiente de la ONU y un creciente número de países, ha dejado un saldo de cerca de 72.300 palestinos muertos desde el 7 de octubre de 2023, incluyendo más de 20.000 niños.

El bombardeo de un vehículo a la entrada del campamento de Al Maghazi, en el centro de la Franja, el pasado sábado, se cobró la vida de otro gazatí y dejó cinco heridos, una nueva muestra de la escalada de violencia que desafía cualquier intento de consolidar la paz en la región. La persistente presencia militar israelí y la falta de un horizonte claro para la segunda fase del acuerdo auguran un futuro incierto y peligroso para los habitantes de Gaza.