Alarma en buenos aires: nazi celebran anexión de austria con despliegue inédito en el luna park

En abril de 1938, el Estadio Luna Park de Buenos Aires fue testigo de un acto de propaganda nazi de proporciones alarmantes: un encuentro que, según fuentes, se considera el mayor despliegue de la ideología nazi fuera de Alemania en toda la Historia.

Un día de ‘unidad nacional’ bajo la sombra del tercer reich

Cuarenta y cuatro abanderados vestidos con camisas pardas y brazaletes con la cruz esvástica se ubicaron en el gran escenario. Detrás, en letras góticas, colgaba una bandera con la leyenda ‘Heil Führer’ y otra, con el famoso eslogan hitleriano: ‘Un pueblo, una nación, un conductor’. En ambos extremos del escenario flameaban la bandera argentina y la alemana, que llevaba en el centro una gran cruz esvástica. ‘¡Heil Hitler!’, bramaba la multitud, mientras el estadio terminaba de llenarse.

El evento, que se celebraba la mañana del 10 de abril, atrajo a miles de personas –argentinos y alemanes radicados en el país– en un gesto de adhesión a la anexión de Austria al Reich, un hecho consumado días antes. La ‘Anschluss’, como se conoció, había sido impuesta por la Wehrmacht con una aparente falta de resistencia, consolidando el control hitleriano sobre el Estado Federal de Austria.

Un plebiscito falso y la expansión de la influencia nazi

Un plebiscito falso y la expansión de la influencia nazi

Para legitimar la anexión, Hitler organizó un plebiscito, cuyo resultado, manipulado con una victoria del 99.73%, simbolizó la aceptación de la comunidad austríaca a la nueva realidad. Sin embargo, la propaganda nazi se extendió más allá de las fronteras de Austria y se replicó en otros países, exigiendo la adhesión simbólica de los alemanes y austríacos en cualquier lugar del mundo a través de un referéndum.

En la Argentina, unas 25.000 personas –incluyendo miembros de clubes, escuelas y distintas instituciones alemanas– se acercaron a las urnas para emitir su voto. Este acto, denominado ‘Día de la Unidad Nacional’, fue orquestado por el embajador alemán Edmund von Thermann, un personaje con fuertes vínculos con figuras políticas y militares argentinas. El clima era de creciente apoyo al nazismo, alimentado por la presión de Von Thermann y la creciente influencia de grupos como el Grupo Argentino del Partido de los Trabajadores Nacionales Socialista Alemán.

La sombra de la represión y la complicidad estatal

La sombra de la represión y la complicidad estatal

La década de 1930 fue testigo de la infiltración del nazismo en la vida política argentina. El Grupo Argentino, con sus reuniones en barcos del puerto de Buenos Aires y su reconocimiento estatal en 1931, se convirtió en un símbolo de esta expansión ideológica. La Legión Cívica, en 1933, incluso participó en ataques contra manifestaciones de organizaciones judías en el Luna Park, evidenciando la escalada de la violencia y la complicidad de ciertos sectores del poder.

El clima era propicio para la expansión de la ideología nazi, que se manifestaba en la propaganda en los colegios bilingües y clubes como el Teutonia de Tigre. Las compañías alemanas, bajo la presión del embajador Von Thermann, comenzaron a “depurar” sus plantillas de empleados de origen judío, mientras que el Hospital Alemán aplicaba políticas similares. Sin embargo, la oposición a Hitler no pasó desapercibida. El diario Argentinisches Tageblatt, ampliamente leído por la comunidad alemana, fue objeto de ataques y amenazas por parte del diplomático alemán, quien calificaba al periódico de “judeo-comunista al servicio de Londres, de Washington y de Moscú”.

La respuesta a este acto de desafío fue inmediata y brutal. La Plaza San Martín se convirtió en el escenario de una violenta confrontación entre manifestantes y la policía, dejando decenas de heridos y fallecidos. La cobertura del evento por parte de medios como La Nación denunció una “invasión silenciosa” del nazismo en Argentina. La magnitud de la operación, que implicó la movilización de miles de efectivos policiales, evidenció la determinación del régimen nazi de mantener su influencia en el país.

La cifra final sobre las inversiones nazis en Argentina, documentada por el gobierno de los Estados Unidos, revela un impacto desproporcionado: entre 200 y 341 millones de dólares, una inyección de dinero que alimentó la propaganda, la expansión de las empresas alemanas y la consolidación del poder de Hitler. El ‘Día de la Unidad Nacional’ en el Luna Park no fue solo un acto de celebración, sino una declaración de intenciones: la Argentina como un refugio seguro para el nazismo, un faro de la ideología de odio en el corazón de América Latina.