Huelga indefinida en el control aéreo: ¿peligro para los vuelos?
El cielo español se enfrenta a una posible turbulencia. A partir del 17 de abril, controladores aéreos de Saerco, la empresa gestora privada del tráfico aéreo en varias torres del país, se sumarán a una huelga indefinida. La medida, impulsada por la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) y CCOO, amenaza con generar importantes disrupciones en los vuelos y pone en entredicho la seguridad operacional, según denuncian los sindicatos.
La fatiga y el estrés como detonantes del conflicto
La raíz del problema, según las organizaciones sindicales, no es nueva. Se remonta a “años de reducción de personal, sobrecarga de trabajo, improvisación organizativa e incumplimientos”. La seguridad aeronáutica, afirman, no puede sostenerse con plantillas sometidas a “fatiga, estrés e incertidumbre permanente”. La alteración continua del trabajo y la falta de descansos efectivos comprometen la concentración, un factor crítico en un servicio donde la precisión es vital.
La huelga afectará directamente a las torres de Sevilla, Jerez (Cádiz), Cuatro Vientos (Madrid), Vigo (Pontevedra), A Coruña, La Palma, Lanzarote y Fuerteventura (Islas Canarias). USCA, que es la mayoría en Saerco, ha insistido en la necesidad de plantillas suficientes en todas las torres, el respeto escrupuloso a los descansos aeronáuticos y el fin de las activaciones de disponibilidad, que califican de “abusivas”.

Más allá de las reivindicaciones laborales: la seguridad en juego
No se trata únicamente de condiciones laborales. El problema, según los sindicatos, es estructural. La falta de planificación, la acumulación de tareas y la constante presión sobre los controladores se han convertido en una amenaza para la seguridad. Las vacaciones, otro punto de fricción, tampoco se están garantizando adecuadamente, generando un ambiente de trabajo precario y desestabilizador.
La gestión de Saerco, por su parte, ha indicado a EFE que está trabajando para minimizar el impacto de la huelga, aunque la incertidumbre sobre la duración y la intensidad del paro ya está generando preocupación en el sector. La cifra habla por sí sola: los controladores exigen un cambio radical en la gestión del tráfico aéreo, antes de que el riesgo se traduzca en un incidente.
