Incendios forestales desatan el pánico en asturias: fase de alerta tras 'acción incendiaria'

Cinco incendios forestales, ya controlados pero aún activos, han provocado el regreso a la fase de alerta en Asturias. La situación, tensa y preocupante, ha sido atribuida a la irresponsabilidad de 'incendiarios', según el consejero de Emergencias.

Nueva oleada de fuegos tras febrero: el principado en alerta máxima

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El 112 ha confirmado la existencia de los incendios en los concejos de Belmonte de Miranda, Cangas del Narcea, Onís, Piloña y Tineo. La rápida intervención de los servicios de emergencia ha evitado una escalada mayor, aunque el riesgo sigue siendo elevado.

El consejero de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias, Alejandro Calvo, declaró el regreso a la fase de alerta tras una revisión de la situación. La situación, lejos de mejorar, se agrava con el riesgo extremo en Cangas del Narcea, Degaña e Ibias, y el alto riesgo en la mayoría del territorio asturiano.

El índice diario revela una preocupante tendencia: el INFOPA, activado en enero, se mantiene en alerta debido a la temporada de alto riesgo. La segunda oleada del año, que siguió a la de febrero con 126 incendios, pone de manifiesto la persistencia de la amenaza.

Según Sadei, Asturias registró un importante número de incendios en febrero, con una superficie afectada de 10 hectáreas por cada fuego. Esta nueva situación, agravada por el aumento de las temperaturas y la sequedad, exige una vigilancia constante y medidas de prevención.

La Consejería de Movilidad, Medio Ambiente y Gestión de Emergencias confirma que las investigaciones apuntan a la autoría humana de los incendios. Las detenciones y identificaciones de los responsables son la primera señal de que la responsabilidad recae en manos humanas, un factor que agrava aún más la situación y exige una respuesta contundente.

Con un riesgo extremo en algunas zonas y alto en el resto, el Principado se enfrenta a una jornada de especial vulnerabilidad. La persistencia de vientos flojos complica las labores de extinción, pero la capacidad de respuesta de los servicios de emergencia es fundamental para evitar daños mayores.

La situación exige un esfuerzo coordinado y una respuesta rápida. El seguimiento de la evolución de los incendios y la implementación de medidas de prevención son claves para mitigar el impacto de esta nueva oleada y proteger el medio ambiente asturiano.