India debate: ¿tradición o tortura genital infantil?

Nueva Delhi se encuentra en el ojo del huracán. El Tribunal Supremo indio ha abierto un proceso judicial de décadas de estancamiento para determinar el destino de una práctica ancestral, la mutilación genital femenina (MGF), que afecta a una minoría musulmana y plantea un dilema fundamental: ¿libertad religiosa o protección de los derechos humanos?

El caso, impulsado por la abogada Sunita Tiwari en 2017, ha permanecido suspendido en un limbo legal hasta ahora. Tiwari sostiene que el ritual, conocido como 'Khatna', que somete a niñas de entre cinco y siete años a una intervención quirúrgica en sus genitales, constituye una forma de violencia de género con un único fin: el control sexual. La complejidad radica en el choque frontal entre dos pilares de la Constitución india: el derecho a la libertad de culto (artículo 25) y el derecho a la vida y la dignidad (artículo 21).

La defensa religiosa de una comunidad

La defensa religiosa de una comunidad

La comunidad Dawoodi Bohra, de religión musulmana chiíta ismaelí, concentra esta práctica en la India y la defiende como un “mandato religioso esencial”, un dogma milenario ligado a la pureza. Pero la cifra es escalofriante: según 'WeSpeakOut', el 80% de las mujeres Dawoodi Bohra en estados como Maharashtra, Gujarat, Rajasthan o Kerala son víctimas de esta mutilación. Y lo que es aún más perturbador, el 97% de las niñas describe la experiencia como un trauma doloroso, mientras que el 87% reporta secuelas negativas de por vida.

Voz de las víctimas en el tribunal

Las audiencias del Tribunal Supremo contarán con el testimonio de varias víctimas, entre ellas Masooma Ranalvi, una activista que sufrió la mutilación a los siete años y que ahora lidera la demanda. Los demandantes exigen que la práctica se tipifique bajo la Ley de Protección de Niños contra Delitos Sexuales (POCSO), argumentando que cualquier contacto genital no consensuado en menores constituye una agresión sexual agravada.

La inacción del gobierno y la advertencia de la oms

La paradoja es que, a día de hoy, la India carece de una legislación específica que prohíba la MGF. El gobierno, hasta ahora, ha justificado esta ausencia alegando la falta de