Islamabad se erige como llave en las tensas negociaciones irán-ee.uu.

Mientras Washington endurece su ultimátum a Teherán, Pakistán emerge como un improbable mediador, tejiendo contactos diplomáticos en un intento desesperado por evitar una escalada en Oriente Medio. La confirmación oficial de Islamabad de que las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán están “en curso” ha añadido una capa de complejidad a un escenario ya de por sí volátil.

Un acuerdo a la sombra de la amenaza militar

La propuesta de un alto el fuego de 45 días, inicialmente filtrada por medios de comunicación, ha sido confirmada, aunque de forma discreta, por el Ministerio de Asuntos Exteriores paquistaní. El portavoz Tahir Andrabi, esquivo en los detalles, insistió en que “el proceso de paz está en marcha”, dejando en el aire la validez de cualquier acuerdo inminente. El llamado provisionalmente “Acuerdo de Islamabad” involucra a otros actores clave de la región: Turquía, Egipto y Arabia Saudí, todos ellos buscando una solución diplomática antes de que la situación se descontrole.

Lo que nadie cuenta es el papel del General Asim Munir, jefe del ejército paquistaní, cuya estrecha relación con el entorno de Donald Trump ha facilitado el acceso a canales de comunicación directos entre Steve Witkoff, el enviado especial estadounidense, y el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi. Esta conexión, combinada con la histórica cercanía de Pakistán a Irán, ha convertido a Islamabad en un nexo vital en este intrincado tablero diplomático.

Trump endurece el tono, teherán rechaza el plan estadounidense

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El presidente Trump, lejos de ceder, ha ampliado el plazo para que Irán reabra el estrecho de Ormuz en 20 horas, demostrando su determinación de presionar a Teherán. Su declaración a Axios, donde afirmaba estar en “negociaciones profundas” pero amenazaba con “destruirlo todo” si no se alcanzaba un acuerdo, refleja la tensión palpable en la Casa Blanca. Por su parte, Teherán ha calificado de “extremadamente ambicioso e ilógico” el plan de 15 puntos propuesto por Washington, elevando aún más las barreras al entendimiento.

La cifra habla por sí sola: la cumbre de alto nivel celebrada en Islamabad a finales del mes pasado, con la participación de los ministros de Asuntos Exteriores de Arabia Saudí, Egipto y Turquía, subraya la importancia estratégica de Pakistán como potencial epicentro de las negociaciones. El futuro de la región, y quizás la estabilidad global, pende de un hilo, mientras Islamabad se esfuerza por mantener abiertos los canales de diálogo y evitar una confrontación bélica.