Juan otero, en pausa con lofeudo: 'estoy como en un tiempo' y desvela un secreto impactante

El hijo de Flor Peña ha desmentido las acusaciones de separación con su pareja, Mateo Lofeudo, revelando que se encuentran en una ‘pausa’ que, según sus palabras, es ‘sana y linda’. La entrevista, concedida en ‘Los Profesionales de Siempre’, desvela un panorama más complejo de lo que se había filtrado hasta ahora.

Un tiempo fuera del tiempo: la explicación de otero

Ante las insistentes preguntas de Flor de la V, Juan Otero admitió que no se ha separado por completo. “Estoy como en un tiempo”, afirmó con humor, dejando claro que la relación se encuentra en un estado de ‘pausa’. ‘Algo sano, lindo, porque nos amamos. Lo amo a Mateo, lo amo’’, aseguró, poniendo fin a las especulaciones sobre un posible fin de la relación.

El joven actor se mostró desconcertado por las numerosas noticias que circulaban, insistiendo en que la decisión de ‘separarse’ no fue suya y que no había ofrecido ninguna razón para la ruptura. “Ay, amo que hoy vi cuatro notas que decían: las razones por las que Juan y Mateo se separaron. O sea, yo no conté que me separé y yo no conté ninguna razón. O sea, no entiendo eso”.

Detalles reveladores y una confesión inesperada

Detalles reveladores y una confesión inesperada

Otero recalcó que la ‘pausa’ no se debe a un conflicto puntual, sino a una situación que, según él, está ‘divino’. “No nos separamos por nada puntual”, insistió, añadiendo que su madre, repartidora, le brinda todo su apoyo. La ironía no se le escapa: “Mi mamá es repartidaria de todo lo que yo elija y me ayuda en todo. Pero yo no estoy con la relación abierta”.

El actor también abordó las versiones sobre una posible relación abierta, respondiendo con una mezcla de incredulidad y humor: “No, me mato. ¿Qué? ¿Qué? ¿Qué? Estamos todos locos”. La defensa de una monogamia, a pesar de las controversias que ha generado en el pasado, se impone con rotundidad.

El control y la transparencia: una dualidad reveladora

El control y la transparencia: una dualidad reveladora

Recordando las polémicas que rodearon su relación en el pasado, Otero admitió que su celosidad fue objeto de debate, incluso llegando a ser objeto de análisis psicológico. “Yo soy la persona más tóxica del mundo” –declaró con franqueza– “él aprendió a ser tóxico por mí, él no era tóxico… Un bajón, lo reenfermé”. La autocrítica, lejos de disculparse, se presenta como una búsqueda de autoconocimiento.

La práctica de rastreo mutuo, explicada como un “acuerdo de pareja”, fue otro tema recurrente en la entrevista. “Entro a la aplicación y veo que está en su casa. Yo quiero tener la tranquilidad de que está en su casa o que está trabajando”, explicó, mostrando una preocupación por la seguridad y la transparencia que, paradójicamente, también pueden ser fuente de conflicto.

Finalmente, Otero cerró la entrevista con una afirmación contundente: “Lo peor de todo es que yo tengo dos tatuajes con él, entonces yo no me voy a separar nunca en la vida porque tengo dos tatuajes”. Un recordatorio tangible de su vínculo, a pesar de la ‘pausa’ y las dudas que aún persisten.