Kiev frena ataques a refinerías rusas tras presión internacional
La escalada del conflicto en Oriente Medio ha provocado un giro inesperado en la guerra de Ucrania. Presiones diplomáticas provenientes de sus aliados han obligado a Kiev a considerar una pausa en sus ataques con drones a refinerías de petróleo rusas, una estrategia que, irónicamente, se ha vuelto contra ellos en un contexto de precios globales al alza.
El precio de la inestabilidad: cómo el golfo pérsico impacta en ucrania
La reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán, con el consiguiente bloqueo del Estrecho de Ormuz – puerta de enlace por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial – ha disparado los precios del crudo a nivel internacional. Esta situación, lejos de debilitar a Rusia, podría fortalecer su economía, según advierte el Instituto KSE, que estima que Moscú podría obtener hasta 252.000 millones de dólares adicionales en ingresos en 2026, una cifra que incluye 151.000 millones de dólares procedentes de ingresos presupuestarios adicionales.
Kirilo Budanov, jefe de gabinete del presidente Zelenski, ha confirmado la recepción de “ciertas señales” diplomáticas que instan a Kiev a replantearse su estrategia. Budanov, sin embargo, se ha mostrado reservado sobre la identidad de los países emisores de estas peticiones, ni ha proporcionado detalles sobre cómo se implementará esta posible pausa.

Ucrania justifica sus ataques como respuesta a la guerra
Hasta ahora, Ucrania ha intensificado sus ataques a la infraestructura energética rusa, argumentando que estas instalaciones abastecen a las tropas rusas y financian la maquinaria bélica del Kremlin. En las últimas semanas, drones ucranianos han impactado en refinerías de Nizhni Novgorod y Leningrado, así como en un oleoducto en la misma región de Leningrado. El ataque a la refinería de Sarátov, una de las más antiguas y con un volumen de procesamiento de 4,8 millones de toneladas en 2023, y a la refinería de Kirishi, la tercera más grande de Rusia, son ejemplos recientes de esta estrategia.
La decisión de Washington de flexibilizar temporalmente las sanciones a las ventas de petróleo ruso, debido a las interrupciones en el Estrecho de Ormuz, agrava aún más la situación. Si los precios del petróleo siguen en ascenso, la economía rusa podría verse revitalizada, contrarrestando los efectos de las sanciones occidentales y complicando la situación militar de Ucrania. La ironía es palpable: la guerra en Oriente Medio, un conflicto ajeno, podría ser la clave para fortalecer al enemigo de Ucrania.
La diplomacia, por tanto, se impone a la estrategia militar, al menos temporalmente. La pregunta ahora es si esta pausa en los ataques a la infraestructura energética rusa será suficiente para contener la creciente fortaleza económica de Moscú, o si simplemente retrasará un inevitable aumento de la presión sobre Kiev.