La crisis infantil en alerta: más de 20.000 niños claman por ayuda en españa
Un alarmante informe de ANAR revela que en 2025, la desesperación de la infancia española se materializó en cifras escalofriantes: 19.990 menores pidieron ayuda a través de sus líneas de asistencia, un aumento del 8,9% respecto al año anterior.

Un despliegue de crisis: el suicidio, el maltrato y la pantalla
Las estadísticas son demoledoras. La fundación contabilizó 18 llamadas diarias por suicidio intencionado en 2025, con cuatro casos ya avanzados hacia la ejecución, y un total de 6.467 niños, niñas y adolescentes que habían trazado el camino hacia la autodestrucción. Un aumento preocupante, directamente ligado a la violencia que sufren, según advierte Benjamín Ballesteros.
La salud mental, con un 51,8% de las llamadas, se erige como el principal detonante, donde la conducta suicida (29,6%) y las autolesiones (12,3%) encabezan la lista de angustias. Pero el maltrato físico y psicológico (16,3%) y las agresiones sexuales (5,2%) no son menores, dejando una profunda cicatriz en la psique infantil.
El incremento en las autolesiones, un 35,2% más que en 2024, es particularmente alarmante. De 3.375 casos en 2024, la cifra se disparó a 4.564 en 2025, consolidando esta problemática como una de las principales preocupaciones en el ámbito de la salud mental infantojuvenil. Un agravamiento sostenido del malestar emocional, sin duda.
Pero la sombra más larga se proyecta a través de las pantallas. Las tecnologías de la relación, la información y la comunicación (TRIC) están implicadas en el 62,7% de los casos, alimentando un círculo vicioso de violencia digital: acoso escolar, sexting, adicciones. Un incremento palpable de 1.040 casos en 2024 a 1.286 en 2025. Casi 20.000 niños y adolescentes, buscando respuesta, encuentran un eco de su dolor en el ciberespacio.
La soledad, “una pandemia silenciosa que genera monstruos”, como la describe la fundación, se convierte en un factor de riesgo enorme para la depresión. La cifra es atrayente: 78,1% de los menores atendidos viven con algún familiar, destacando el 37,1% que convive con ambos progenitores. Sin embargo, el 26,2% solo con su madre y el 3,5% solo con su padre, revelan una realidad palpable de fragilidad. Un 70,4% de las situaciones presentan urgencia alta y un 81,7% son de gravedad elevada.
La mayoría de estos casos, el 55,5%, ya llevan más de un año de duración y, en más de la mitad, los problemas se agudizan diariamente. Es una espiral descendente que exige atención inmediata. La Fundación ANAR no solo ofrece un refugio, sino que intenta desentrañar las causas, entendiendo que la respuesta no reside únicamente en la terapia, sino en la erradicación de la violencia y el apoyo a las familias.
Es imperativo actuar. Estas cifras no son meros datos; son el grito silencioso de una generación en peligro. La fundación no solo atiende las llamadas, sino que intenta comprender la raíz del problema, desafiando a la sociedad a reconocer la magnitud de esta crisis y a ofrecer soluciones reales, antes de que la próxima ola de desesperación nos alcance a todos.
