La ue endurece las reglas para el plástico de los coches: reciclaje forzado y responsabilidad extendida

Bruselas ha cerrado un acuerdo para transformar los vehículos al final de su vida útil en una fuente de materiales, no de residuos. Un cambio radical que podría alterar la industria automotriz y forzar una revisión de los modelos de producción.

Un nuevo marco legal para la circularidad vehicular

El Consejo de la Unión Europea ha aprobado una normativa que establece porcentajes mínimos de plástico reciclado en los nuevos coches, obligando a las fábricas a diseñar vehículos que sean fácilmente desmontables y reutilizables. La medida, que entrará en vigor en dos años, busca frenar la contaminación y aprovechar al máximo los recursos.

Según el Consejo, al menos el 15% del plástico utilizado en la fabricación de vehículos nuevos deberá provenir del reciclaje, aumentando hasta un 25% en un plazo de diez años. Pero la innovación no se detiene ahí: se exigirá que un mínimo del 20% de ese plástico reciclado se recupere de los vehículos al final de su vida útil, cerrando el círculo.

La clave reside en la responsabilidad ampliada del productor. Desde ahora, las empresas serán las únicas responsables de todo el ciclo de vida de sus vehículos, desde el diseño hasta la gestión de los residuos, incluyendo la recogida y el tratamiento adecuado de los mismos. Esto implica una inversión considerable y un cambio de mentalidad en la industria.

Una de las preocupaciones más latentes es la de los ‘vehículos desaparecidos’, aquellos que son desmantelados o exportados ilegalmente a países en vías de desarrollo. La nueva normativa refuerza las medidas de trazabilidad y control para evitar que la UE siga contribuyendo a la contaminación en terceros países y para proteger los materiales valiosos que se pueden recuperar.

La regulación abarca principalmente turismos y furgonetas comerciales ligeras, aunque establece requisitos más específicos para vehículos pesados como camiones y motocicletas. Si bien la industria automotriz ha logrado avances en la recogida de vehículos al final de su vida útil, el reciclaje actual se sitúa en torno al 85%. La nueva normativa busca complementar estas medidas, estableciendo objetivos para otros materiales como el acero, el aluminio y las materias primas críticas.

Un año después de su entrada en vigor, el Ejecutivo comunitario deberá presentar un estudio de viabilidad para definir nuevos objetivos de reciclaje para otros materiales. La industria automotriz, uno de los mayores consumidores de recursos y materias primas vírgenes en la UE, se enfrenta a un desafío importante: pasar de un modelo lineal a uno circular. La apuesta por la circularidad no es solo una cuestión ambiental, sino también económica. Es una oportunidad para crear empleos y para reducir la dependencia de recursos extraídos.

La UE apuesta por la economía circular y el reciclaje, dejando atrás el modelo tradicional de ‘usar y tirar’.