Logística argentina: la energía y salarios disparan costos, más allá del transporte

Marzo de 2026 golpeó duro a la logística argentina. No solo el transporte, sino los costos ocultos de almacenamiento y gestión se dispararon, poniendo en jaque la eficiencia de las empresas y amenazando con una nueva ola de aumentos de precios. La situación, que ya era compleja, se agrava con la persistente volatilidad internacional y las dinámicas internas del país.

El transporte, un problema conocido, pero no el único

Los datos de la Cámara Empresaria de Operadores Logísticos (CEDOL) revelan una suba del 10,12% mensual en los costos de transporte. Pero lo que realmente preocupa es el aumento del 4,59% en los costos logísticos excluyendo el transporte, evidenciando un problema estructural que va más allá de la simple movilización de mercancías. La energía, como veremos, es el principal detonante.

La Asociación de Empresas de Correo de Última Milla (AECAUM) también confirma la presión sobre la operación, con un Índice de Movilidad y Costos (IMC) que se elevó un alarmante 7,46% en marzo, acumulando un incremento interanual del 36,23%. El sector postal, con una variación del 6,25% mensual y un acumulado interanual del 34,61%, no se queda atrás.

Almacenamiento e insumos: la presión silenciosa que asfixia

Almacenamiento e insumos: la presión silenciosa que asfixia

El verdadero drama se esconde en los costos asociados al almacenamiento y las operaciones internas. El film stretch, por ejemplo, se incrementó un escalofriante 30,95% en marzo. La energía, aunque menos agresiva que el film, sigue mordiendo con un 7,14%. Las comunicaciones también subieron, aunque en menor medida, con un 1,84%. Pero la lista no termina ahí: la seguridad de las instalaciones y otros costos operativos también contribuyen a encarecer la logística.

Pero hay un detalle que nadie quiere mencionar: las paritarias. El inicio del primer tramo de negociaciones salariales ya está impactando en los costos, y se proyecta un nuevo aumento del 5,48% para abril. Esto significa que la presión salarial no es un problema puntual, sino una tendencia que se consolidará en los próximos meses.

La última milla: el eslabón más débil

La última milla: el eslabón más débil

La logística de última milla, tradicionalmente vulnerable, se encuentra en la cuerda floja. El combustible se disparó un 24,69%, arrastrado por el contexto internacional del petróleo. Los peajes, con un aumento del 14,01%, también golpean duro a las empresas que operan en corredores clave. Y, por supuesto, la mano de obra, con un incremento del 5,55% en marzo, sigue siendo un factor determinante.

Lo que la cifra habla por sí sola: Los costos energéticos, laborales e infraestructura, combinados en la última milla, conforman un cóctel explosivo que amenaza con desestabilizar la distribución urbana y los modelos de negocio asociados al comercio electrónico. El sector, al borde del colapso, necesita una respuesta urgente.

En definitiva, la logística argentina se enfrenta a un escenario de alta sensibilidad a variables externas, donde los factores globales se combinan con las dinámicas locales. Los indicadores sectoriales, más que nunca, son herramientas indispensables para navegar en este terreno movedizo y anticipar los ajustes inevitables. La adaptabilidad, hoy, es la clave para sobrevivir.