Macron defiende la 'necesidad' de médicos extranjeros y critica el sistema sanitario francés
París, 27 de abril – El presidente francés Emmanuel Macron ha defendido con firmeza la acogida de profesionales sanitarios extranjeros, especialmente médicos, subrayando que la dependencia de estos profesionales es una realidad ineludible para garantizar el funcionamiento del sistema público francés.
Un sistema ‘desastroso’ y la ‘locura’ de padua
En declaraciones realizadas en Andorra, donde se encuentra en una visita oficial, Macron ofreció el ejemplo concreto de un hospital en Ariège, donde la totalidad de los médicos atendían son originarios de otros países y han sido regularizados tras superar los requisitos exigidos. Pero la defensa no se queda en la mera necesidad; Macron desmintió con dureza el sistema de acceso a la profesión médica en Francia, calificándolo de “desastre” y denunciando la burocracia que obliga a los médicos extranjeros a volver a presentarse a oposiciones, a pesar de su valiosa contribución a combatir los ‘desiertos médicos’ que asolan algunas zonas del país.
“Necesitamos a esas mujeres y a esos hombres que sirven a nuestro país”, afirmó con convicción, respondiendo a una pregunta sobre sus comentarios –enmarca sus declaraciones en una visión más amplia de la situación internacional, que exige alejarse de posturas ‘rígidas’ y privilegiar el diálogo como vía para afrontar los retos comunes. El sistema de médicos titulados fuera de la Unión Europea (conocido como Padua) “sigue siendo un desastre”, habíala señalado, ante un médico originario de Orán, en el hospital que visitó antes de dirigirse a Andorra. ¡Es algo que me saca de quicio! Es la locura del sistema francés!”

Confrontación con retailleau y la ‘locura’ de argelia
La defensa de Macron se vio matizada por una crítica mordaz a Bruno Retailleau, líder de Los Republicanos, quien lo acusó de “ocultar los verdaderos problemas” del país. Retailleau, candidato a la presidencia, respondió con dureza, argumentando que el problema no son los médicos argelinos, sino las personas peligrosas con órdenes de expulsión que ya no tienen nada que hacer en Francia y que Argelia se niega a acoger. Macron, sin embargo, rechazó la confrontación, calificando de “locura” la idea de entrar en conflicto con Argelia, defendiendo un enfoque pragmático basado en la cooperación internacional y un diálogo “exigente pero respetuoso” con todos los países, incluyendo el norteafricano.
El presidente recalcó que Francia debe avanzar combinando el respeto mutuo con la defensa de sus propios intereses, pero sin perder de vista una realidad clave: determinados sectores, como el sanitario, dependen en parte de trabajadores extranjeros. La visita a Andorra sirve como un recordatorio de que la migración sanitaria no es un capricho, sino una necesidad urgente para mantener la atención pública en pie, una realidad que Macron no pretende disfrazar ni minimizar. La respuesta a los críticos, como Retailleau, es clara: se trata de una cuestión de supervivencia, no de ideología.
