Masacre revelada: el general ordenó la exterminación en el chaco

La justicia argentina, tras casi cuatro décadas de impunidad, dictaminó la culpabilidad de un grupo de militares y policías por la brutal Masacre de Margarita Belén, un crimen de lesa humanidad planificado desde las más altas esferas del poder militar.

El plan nezumónico: un asesinato coordenado

El juicio, que culminó el 16 de mayo de 2011, desveló una trama de mentiras y ejecuciones premeditadas. El general Cristino Nicolaides, jefe del Área Militar 233, fue señalado como el cerebro de la operación, que implicó el traslado forzoso de presos políticos a la Alcaidía policial de Resistencia, donde fueron sometidos a torturas brutales.

La sentencia, impuesta por jueces Gladis Mirtha Yunes, Eduardo Ariel Belforte y Ramón Luis González, condenó a prisión perpetua a los ocho acusados, responsables del asesinato de once personas y la desaparición forzada de otros cuatro. Un veredicto que rompe el silencio y exige justicia para las víctimas y sus familias.

El engaño de la “emboscada”

El engaño de la “emboscada”

El relato oficial, difundido por el Ejército en diciembre de 1976, sostenía que los presos políticos intentaban escapar y que las fuerzas de seguridad respondieron con un enfrentamiento. Sin embargo, la investigación judicial demostró que esta versión era una completa falsedad. La verdad es que los detenidos fueron asesinados a sangre fría, en una operación meticulosamente planeada.

Los documentos de la VII Brigada del Ejército, reproducidos sin modificaciones por los diarios de la época, eran copias casi idénticas de comunicados anteriores, solo variando las fechas, lugares y el número de víctimas. Un claro intento de encubrir la verdad y desacreditar la evidencia.

El parapolicial Eduardo Pío Ruiz Villaluso, agonizante en terapia intensiva, reveló ante un tribunal que los detenidos fueron asesinados a golpes en la Alcaidía, horas antes de la supuesta emboscada. Un testimonio clave que destapó la verdad detrás de la Masacre de Margarita Belén.

Detalles cruciales: un plan de terror

Detalles cruciales: un plan de terror

Las investigaciones revelaron una serie de detalles inquietantes que apuntaban a un plan de terror cuidadosamente orquestado. Los militares ordenaron cavar fosas en el cementerio Francisco Solano para enterrar los cadáveres, mientras que un helicóptero sobrevolaba la Ruta 11, buscando el lugar ideal para montar la escena del “enfrentamiento”. Un macabro juego de engaños que buscaba desviar la sospecha y proteger a los responsables.

La demora inexplicable en el traslado de los detenidos, que tardó más de cuatro horas en recorrer apenas 21 kilómetros, fue otra de las inconsistencias que evidenciaron la falsedad de la versión oficial. Las heridas de los supuestos policías heridos, nunca identificadas ni detalladas, eran otra pieza del puzzle de la mentira.

El legado de la impunidad: un monumento a la memoria

La Masacre de Margarita Belén es un ejemplo paradigmático de la represión ilegal que asoló argentina durante la dictadura militar. Un crimen que marcó el inicio de la “Masacre de Margarita Belén”, una de las más sangrientas de la historia del terrorismo de Estado. El monumento que rinde homenaje a las víctimas, con sus 22 figuras entrelazadas por cadenas, es un recordatorio constante de la necesidad de no olvidar y de exigir justicia.

Tras casi 35 años de impunidad, los perpetradores finalmente fueron condenados. Un triunfo para la memoria histórica y para la lucha por los derechos humanos. Pero la verdad, como siempre, ha tenido que ser desenterrada, a pesar de las mentiras y los obstáculos.