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El giro glacial de la tierra: la corriente antártica, una desconocida heroína

Hace 34 millones de años, el planeta se estremeció. Un enfriamiento abrupto, mucho más rápido de lo que imaginábamos, sumió a la Tierra en una era glacial que persiste hasta hoy. Pero, ¿qué desencadenó este cambio radical? Una investigación pionera publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) revela que la respuesta podría estar en un gigantesco río de agua subterráneo: la Corriente Circumpolar Antártica (CCA).

Un anillo oceánico que modeló el clima global

La CCA, una corriente que transporta un volumen de agua equivalente a cien veces la suma de todos los ríos del planeta, ha sido tradicionalmente conocida por su papel en la distribución del calor y los nutrientes en los océanos. Sin embargo, este nuevo estudio, liderado por el Instituto Alfred Wegener, desvela un papel aún más trascendental: su conexión directa con la transición climática que dio inicio a la era glacial.

Durante el Eoceno tardío y el Oligoceno temprano, la Tierra experimentó una drástica caída de las temperaturas. El planeta pasó de un clima dominado por el efecto invernadero a uno polarizado, con extensas capas de hielo cubriendo los polos. Los investigadores del Instituto Alfred Wegener han logrado demostrar, a través de sofisticadas simulaciones, que la formación de la CCA fue un factor clave en este proceso.

Carbono atrapado: la cca como sumidero de gases

Carbono atrapado: la cca como sumidero de gases

Lo que nadie cuenta, hasta ahora, es la magnitud del impacto de la CCA en la absorción de carbono. El estudio cuantifica, por primera vez, la relación directa entre la formación de esta corriente y la capacidad del océano para capturar dióxido de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero. El Dr. Johann Klages, geocientífico del instituto y coautor del estudio, explica que esta reducción en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, impulsada por la CCA, “tuvo el potencial de iniciar el clima más frío de la llamada Edad de Hielo Cenozoica”.

El estrecho de tasmania: un canal decisivo

El estrecho de tasmania: un canal decisivo

Pero, ¿cómo se formó la CCA? La clave, según el equipo liderado por Hanna Knahl, reside en la tectónica de placas. El ensanchamiento y la profundización de los pasos oceánicos, que separan Australia, la Antártida y Sudamérica, permitieron la formación de la corriente. Pero un factor geográfico y atmosférico jugó un papel crucial: “Solo cuando Australia se alejó más de la Antártida y los fuertes vientos del oeste comenzaron a soplar directamente a través del estrecho de Tasmania, la corriente pudo desarrollarse por completo”, precisa Knahl. Las simulaciones climáticas, que integraron datos recientes sobre la masa de hielo antártica, publicados en Science en 2024, confirman esta hipótesis.

Es sorprendente descubrir que, incluso con los pasos oceánicos abiertos, la corriente solo alcanzó su máxima intensidad en los sectores del Atlántico y el Índico. La dinámica de los vientos del oeste a través del estrecho de Tasmania fue el detonante que impulsó su desarrollo a gran escala.

Este hallazgo, fruto de una colaboración internacional y del uso de modelos acoplados de alta resolución, redefine nuestra comprensión de la historia climática global. La interacción entre continentes, océanos y masas de hielo, lejos de ser un proceso lineal, se revela como una compleja red de interdependencias que moldea el clima del planeta. La cifra habla por sí sola: una corriente oceánica, hasta ahora subestimada, desencadenó una era glacial que continúa afectándonos hoy en día.

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