Mejía: la dni no intercepta llamadas, pese a las acusaciones
Wilmar Mejía, exdirector de la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), salió al paso de las acusaciones que lo vinculan con presuntas interceptaciones ilegales en el caso Abelardo de la Espriella, negando categóricamente que la entidad tenga la capacidad técnica o legal para llevar a cabo tales acciones. La polémica, que ha sacudido la política colombiana, se centra en unas supuestas conversaciones entre el empresario De la Espriella y los hermanos Bautista, propietarios de Thomas Greg & Sons, donde se habla de un contrato estatal a cambio de apoyo electoral.
La dni: análisis estratégico, no espionaje
En una entrevista con Blu Radio, Mejía fue claro: “La Dirección Nacional de Inteligencia en este gobierno no tiene, primero, normativamente la función de interceptar y, técnicamente, no cuenta con equipos para esa labor”. La ley es clara: la Fiscalía General de la Nación, bajo orden judicial, es la única entidad habilitada para interceptar comunicaciones en Colombia. Durante su gestión, asegura, no se registraron adquisiciones ni transferencias de tecnología relacionadas con interceptaciones, ni se recibieron equipos de agencias extranjeras con ese fin. Un detalle que, de confirmarse, desmiente la narrativa de una DNI operando en la sombra.
Las acusaciones de Mejía llegan en un momento delicado, cuando el presidente Gustavo Petro ya había mencionado públicamente las supuestas conversaciones. El exdirector insiste en que la información que llegó al presidente provino de otras fuentes y que la DNI, en ningún momento, estuvo involucrada en la obtención ilegal de datos privados.

Archivos incautados y la sombra de la duda
La Fiscalía, sin embargo, ha señalado que halló menciones a Mejía y al general Huertas en algunos dispositivos incautados en el operativo contra alias Calarcá. Aunque Mejía sostiene que su nombre no aparece en los dispositivos revisados, según periodistas que tuvieron acceso al material, la fiscal Luz Adriana Camargo enfatiza que “el hallazgo permite establecer conexiones que requieren un análisis judicial riguroso”. La aparente contradicción entre la versión de Mejía y las evidencias de la Fiscalía alimenta la controversia y abre interrogantes sobre el alcance real de la infiltración en las instituciones del Estado. Lo que nadie cuenta es cómo esa información llegó a manos de la Fiscalía y si las fuentes son fiables.
Pero hay un detalle que complica aún más la situación: la circulación de la información, incluso antes del operativo. Mejía afirma que la captura de chat que vincula a los involucrados ya circulaba en el Ejército y la Dijín meses antes, lo que sugiere que la información sobre las supuestas interceptaciones podría provenir de fuentes ajenas a la DNI.

Uiaf: la siguiente parada para el exdirector
Frente a la posibilidad de ser nombrado en la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), Mejía asegura que su gestión se ajustará a la legalidad y a la protección de la información sensible. Su experiencia en los sectores público y privado, así como su formación académica, lo preparan, según él, para asumir este desafío. Sin embargo, la sombra de las acusaciones planea sobre su futuro, y la confianza ciudadana deberá ser reconstruida con transparencia y rigor.
La labor de inteligencia, como Mejía recuerda, requiere compartimentación y reserva. “Las misiones de trabajo pueden ser autorizadas directamente por el director general, siempre con documentación y protocolos claros”. Y aunque la DNI recibe información de diversas fuentes, tanto nacionales como extranjeras, es la Fiscalía quien debe autorizar cualquier tipo de intervención. La clave ahora está en que la justicia aclare los hechos y determine las responsabilidades, sin que la institucionalidad se vea erosionada por especulaciones y acusaciones infundadas.