Mozambique: inundaciones devastan el país, más de 300 muertos
La cifra es escalofriante: más de 300 personas han perdido la vida en Mozambique desde octubre pasado, víctimas de unas inundaciones sin precedentes que han sumido al país en una crisis humanitaria. Un millón de personas se encuentran desplazadas, luchando por sobrevivir en medio de la devastación.

El ciclón gezani y las lluvias torrenciales: una combinación letal
El Instituto Nacional de Gestión de Desastres (INGD) ha actualizado las cifras, revelando que desde el 1 de octubre de 2025, el país ha sufrido el impacto de lluvias intensas y el ciclón Gezani. Hasta el 6 de abril, se han confirmado 309 fallecidos, 351 heridos y 17 personas desaparecidas. La magnitud de la destrucción es abrumadora: 29.598 viviendas reducidas a escombros, 13.910 severamente dañadas y más de 210.000 inundadas. No solo las viviendas se han visto afectadas; 304 centros de salud y 98 lugares de culto también han sido devastados, complicando aún más la respuesta humanitaria.
Pero hay un detalle que agrava la situación: la temporada de lluvias, que debió concluir en marzo, se ha prolongado más allá de lo previsto. Entre el 7 de marzo y el 6 de abril, las lluvias torrenciales, acompañadas de fuertes vientos, causaron la muerte de 44 personas, dejando 19 heridos, 8 desaparecidos y afectando a 188.990 personas adicionales. En un solo mes, 14.094 viviendas fueron destruidas y 8.534 sufrieron daños irreparables.
La respuesta internacional ha sido lenta pero creciente. Estados Unidos, por ejemplo, ha enviado más de 100 toneladas de bienes esenciales, pero la necesidad es inmensa. La logística para distribuir esta ayuda en un país con infraestructuras dañadas es un desafío monumental. La comunidad internacional observa con inquietud la evolución de la crisis, mientras Mozambique se enfrenta a una prueba de resistencia sin precedentes.
La cifra habla por sí sola: casi un millón de personas desplazadas, un número incalculable de vidas destrozadas. La recuperación de Mozambique será un proceso largo y arduo, que requerirá un esfuerzo coordinado a nivel nacional e internacional. Más allá de la ayuda inmediata, es imperativo abordar las causas subyacentes de esta vulnerabilidad, como la deforestación y la falta de planificación urbana, para evitar que una tragedia de esta magnitud se repita.
