Mozambique: once mineros perdidos en tragedia en seis carros

La tierra se tragó a once mineros artesanales en la provincia de Manica, Mozambique, dejando una estela de dolor y cuestionamientos sobre la seguridad en la extracción de oro. El derrumbe, ocurrido el pasado sábado en la zona de Seis Carros, uno de los mayores centros de minería artesanal de la región, expone la precaria situación de miles de trabajadores que arriesgan sus vidas en busca de sustento.

La mina de oro se convierte en tumba

El incidente, confirmado por la Policía local, se cobró la vida de diez personas en el acto, mientras que cinco resultaron heridas, tres de ellas en estado crítico y trasladadas al Hospital Provincial de Chimoio, donde lamentablemente, uno falleció. Mouzinho Manasse, portavoz policial, reveló la magnitud de la tragedia, un reflejo de las condiciones de trabajo peligrosas que caracterizan este tipo de explotaciones.

Lo que nadie cuenta es el trasfondo económico que empuja a jóvenes a estas condiciones. Lourenço Lindonde, secretario de Estado de Manica, señaló que Seis Carros es un imán para la juventud en busca de una oportunidad, pero una oportunidad que, como quedó patente, se paga con la vida. “Es cierto que debemos ganarnos la vida, pero esa búsqueda de sustento debe basarse en normas”, advirtió Lindonde, un llamamiento a la responsabilidad que llega demasiado tarde para las víctimas.

Un sector minero en la sombra

Un sector minero en la sombra

Los derrumbes en las minas artesanales son una recurrencia en Mozambique, un país donde la pobreza empuja a muchos a buscar alternativas de ingresos, a menudo ignorando los riesgos. Las autoridades han instado repetidamente a los mineros a organizarse en asociaciones, buscando así el apoyo técnico y la supervisión gubernamental que hasta ahora les ha sido esquiva. La cifra habla por sí sola: el pasado septiembre, se suspendieron temporalmente las licencias mineras en Manica para intentar frenar la explotación descontrolada, una medida que llega tras denuncias de contaminación de los ríos y graves problemas de salud.

La tragedia de Seis Carros es un espejo que refleja la urgencia de abordar las condiciones laborales precarias y la falta de regulación en el sector minero mozambiqueño. Mientras la búsqueda de oro continúe sin las debidas garantías, el riesgo de que historias como esta se repitan seguirá siendo una sombra sobre la región.