Mozambique: un millón de damnificados tras inundaciones devastadoras
La cifra es escalofriante: más de un millón de personas en Mozambique se han visto desplazadas o afectadas por las inundaciones que asolan el país desde octubre de 2025. El Instituto Nacional de Gestión de Desastres (INGD) ha actualizado las cifras, revelando una tragedia de proporciones épicas, exacerbada por el reciente paso del ciclón tropical Gezani.
El coste humano: 309 vidas perdidas y miles de heridos
Las lluvias torrenciales, que han persistido durante meses, han dejado un rastro de destrucción y muerte. Según el último boletín del INGD, 309 personas han perdido la vida, 351 resultaron heridas y 17 permanecen desaparecidas. La temporada de lluvias, que se prolongó más allá de lo previsto – debía haber concluido en marzo de 2026 – ha sumido al país en una crisis humanitaria de primer orden.
Pero la cifra de muertos es solo la punta del iceberg. El INGD estima que 29.598 viviendas han sido completamente destruidas, mientras que otras 13.910 sufrieron daños irreparables. Unas 210.659 casas más permanecen inundadas, dejando a miles de familias sin hogar y expuestas a enfermedades y condiciones insalubres.
Lo que nadie cuenta son las consecuencias para la infraestructura básica. Unas 304 unidades sanitarias y 98 lugares de culto también han sido afectados, dificultando aún más la asistencia a los damnificados y la recuperación de la normalidad.

Lluvias intensas y la respuesta internacional
Entre el 7 de marzo y el 6 de abril, las lluvias intensas, acompañadas de vientos huracanados, agravaron la situación, provocando 44 muertes adicionales, 19 heridos, 8 desaparecidos y afectando a 188.990 personas. En este periodo particularmente crítico, 14.094 viviendas fueron arrasadas y otras 8.534 quedaron inservibles, sumándose a la ya de por sí abrumadora situación.
La comunidad internacional ha respondido con ayuda humanitaria, pero la magnitud de la catástrofe exige un esfuerzo coordinado y sostenido. Estados Unidos, por ejemplo, ha enviado más de 100 toneladas de bienes esenciales, un gesto que, si bien es valioso, apenas araña la superficie de las necesidades. La logística de distribución en un país con una infraestructura tan dañada representa un desafío considerable.
La temporada de lluvias ha puesto a prueba la resiliencia de Mozambique, un país ya vulnerable a los efectos del cambio climático. La reconstrucción no será tarea fácil ni rápida. Lo que es evidente es que la comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para proporcionar asistencia inmediata y, fundamentalmente, apoyar a Mozambique en la construcción de un futuro más seguro y sostenible. La cifra de un millón de damnificados es una llamada de atención sobre la urgencia de abordar el cambio climático y fortalecer la capacidad de adaptación de los países más vulnerables.
